La próxima edad de hielo, bloqueada por la subida de las temperaturas
La próxima edad de hielo pudo haber comenzado hace 2.000 años.
Pero el calentamiento global provocado por el hombre la detuvo hace apenas unas décadas.
Con la regularidad de un metrónomo, durante los últimos dos millones de años la Tierra ha alternado largos periodos glaciales con otros más cálidos.
El mecanismo que marca el ritmo es bien conocido: las lentas variaciones de la órbita terrestre y de la inclinación de su eje modifican la cantidad de energía solar que llega a las regiones polares.
De forma que cuando los veranos del hemisferio norte son lo bastante fríos, la nieve deja de fundirse por completo y comienza a acumularse año tras año.
Así, poco a poco, puede transformarse en una masa de hielo gigantesca, capaz de alterar el clima del planeta.Pero ¿qué sucede cuando ese proceso natural se pone en marcha y, de repente, encuentra un obstáculo inesperado? Un equipo de investigadores cree haber encontrado una respuesta sorprendente en un rincón del Ártico canadiense: el calentamiento provocado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero a partir de los años 60 habría invertido el crecimiento de un casquete helado que llevaba siglos avanzando.El trabajo, dirigido por Nicolás Young y Joerg Schaefer, del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, reconstruye los últimos 4.000 años de historia del casquete de Barnes, en la isla de Baffin, y propone una interpretación tan reveladora como inquietante.
El estudio se acaba de publicar en ' Science ' junto a un artículo de perspectiva en la misma revista.El último superviviente de un continente heladoHace alrededor de 20.000 años, durante el máximo de la última glaciación (que terminó hace 11.700 años dando lugar al periodo templado actual), una inmensa extensión de hielo , conocida como la capa Laurentide, cubría buena parte de Canadá y se adentraba en el norte de Estados Unidos.
En sus momentos de mayor extensión, llegó a ocupar casi el 30% de Norteamérica, con espesores que en algunos lugares superaban los tres kilómetros.Aquella mole helada comenzó a retroceder cuando el clima se calentó.
Durante miles de años fue perdiendo terreno, hasta que de ella quedaron únicamente fragmentos dispersos.
El mayor superviviente es hoy el casquete de Barnes, una masa de hielosituada en el territorio canadiense de Nunavut y cuyas dimensiones son omparables a las de la provincia de Castellón.«La gente siempre dice que desapareció, pero eso no es verdad», explica Young.
El hielo Laurentide no se esfumó por completo: dejó este último vestigio, que conserva la memoria de un sistema climático desaparecido.
Pero los investigadores querían averiguar algo más.
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