Físicos logran 'domesticar' una partícula de antimateria durante meses
Antimateria.
Misterio, promesa de futuro y, para muchos, una sorda amenaza de destrucción.
La sola palabra evoca naves espaciales impulsadas por reacciones imposibles, armas capaces de arrasar planetas enteros y mundos y estrellas hechos de una sustancia que parece nuestra propia imagen reflejada.
Pero la antimateria no pertenece a la ciencia ficción.
Existe, podemos producirla y hasta emplearla en medicina.
Lo que todavía nos cuesta, y mucho, es dominarla.Su secreto está en su propia naturaleza.
A cada tipo de partícula de materia que existe le corresponde una antipartícula con la misma masa, pero con algunas propiedades opuestas, como la carga eléctrica.
El electrón, por ejemplo, tiene carga negativa; su antipartícula, el positrón, la tiene positiva.
Y cuando ambos se encuentran, se aniquilan en un destello de energía.Por eso, en un mundo hecho por completo de materia ordinaria, 'guardar' antimateria supone un problema formidable. ¿Cómo conservar algo que al más mínimo roce con cualquier cosa, ya sea la pared de un recipiente, una mota de polvo o el propio aire, quedaría instantáneamente destruido? Los intentos más ambiciosos hechos hasta ahora, apenas habían conseguido conservar átomos de antihidrógeno durante unos minutos.
Pero un equipo de científicos de la Universidad Northwestern, dirigidos por el veterano físico Gerald Gabrielse, acaba de conseguir lo que parecía increíble: capturar, y mantener durante meses enteros, una partícula de antimateria bajo control.
El logro que se publicará en 'Physical Review Letters', ya puede consultarse en el servidor 'arXiv'.Un recipiente sin paredes«La antimateria explica Gabrielse- debe buena parte de su atractivo popular a la ciencia ficción Si coges un electrón y un antielectrón (es decir, un positrón) y los haces chocar, ambos desaparecen.
A eso lo llamamos aniquilación, un concepto que alimenta la imaginación de los escritores».La realidad del laboratorio es menos espectacular, desde luego, aunque no menos fascinante.
Para aislar el positrón, los investigadores emplearon una 'trampa de Penning', un dispositivo que combina campos eléctricos y magnéticos para mantener partículas cargadas suspendidas en el vacío, sin que en ningún momento toquen las paredes.Los intentos más ambiciosos apenas habían conservado antimateria durante unos 16 minutos.
Ahora hablamos de mesesEs, en cierto modo, como intentar mantener una mota de polvo flotando en el centro de una habitación sin permitir que llegue a ninguna superficie.
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