Cariclo, la única roca con anillos del Sistema Solar, podría tener también una luna
Hasta hace poco más de una década, los astrónomos estaban convencidos de que poseer anillos era un privilegio exclusivo de los planetas gigantes de nuestro Sistema Solar.
Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno eran los únicos 'señores de los anillos' conocidos.
Pero entonces, en 2014, apareció Cariclo , una roca de 250 km, mitad asteroide, mitad cometa, flotando mucho más allá de la órbita de Saturno.
Y resulta que tenía dos anillos.Este pequeño cuerpo es el mayor de una extraña familia de objetos llamados 'centauros', que vagan entre las órbitas de Júpiter y Neptuno, y en 2014 sorprendió al mundo convertirse en el primer objeto no planetario del Sistema Solar con un sistema de anillos propio.
Ahora, y gracias al potente 'ojo' infrarrojo del telescopio espacial James Webb, la historia acaba de dar un nuevo e inesperado giro: los anillos de Cariclo no son, como se creía, estructuras de hielo estáticas ni congeladas en el tiempo, sino que están cambiando, y además lo hacen muy deprisa.El hallazgo, liderado por científicos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y que se acaba de publicar en 'Science Advances', supone un auténtico hito en nuestro conocimiento de las fronteras inexploradas del Sistema Solar.Un eclipse a cámara lentaTratar de ver los anillos de Cariclo desde la Tierra equivale a querer distinguir una moneda de un euro a miles de kilómetros.
Ni siquiera el imponente James Webb, con su espejo segmentado de 6,5 metros, es capaz de fotografiarlos directamente. ¿Cómo ver entonces algo tan pequeño a semejante distancia?Tratar de ver los anillos de Cariclo desde la Tierra equivale a distinguir una moneda de un euro a miles de kilómetros de distanciaLa solución pasa por un ingenioso truco astronómico: la ocultación estelar.
Consiste, sencillamente, en esperar a que el objeto pase por delante de una estrella lejana, y la tape.
Al igual que cuando pasamos la mano por delante de una linterna en una habitación a oscuras y proyectamos una sombra, Cariclo oculta muy brevemente la luz de la estrella de fondo.
Estudiando exactamente cómo disminuye y se recupera esa luz titilante, los astrónomos pueden deducir qué hay allí con una resolución espacial asombrosa.De modo que el 18 de octubre de 2022, James Webb apuntó hacia Cariclo en el instante preciso en que iniciaba su 'baile' frente a una estrella. «Al comparar las observaciones del JWST con las obtenidas durante otras ocultaciones estelares a lo largo de la última década -explica Pablo Santos-Sanz, investigador del IAA-CSIC y autor principal del estudio-, descubrimos cambios opuestos en los dos anillos: mientras que el anillo interno muestra una opacidad significativamente mayor, el externo presenta una opacidad menor».
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