Acusan a OpenAI de plagiar la solución de uno de los mayores problemas de las matemáticas
Este martes OpenAI anunció a bombo y platillo que su tecnología de inteligencia artificial había resuelto la ecuación de Navier Stokes, uno de los Problemas del Milenio, un conjunto de grandes preguntas matemáticas premiadas con un millón de dólares.
Sin embargo, el aparente triunfo de la compañía de Sam Altman, logrado en cuestión de días, ha quedado ensombrecido por las declaraciones de un matemático de la Universidad de Nueva York, Tristan Buckmaster, quien llevaba casi un año utilizando sus modelos para resolver el mismo problema, junto al investigador de Anthropic Levent Alpöge.
Buckmaster acusa a OpenAI de haber echado mano de sus investigaciones sin darles crédito y de haber presionado para eliminar el nombre de su colaborador, empleado de una empresa que es competencia directa, de los resultados.
OpenAI niega las acusaciones.El lunes, Buckmaster publicó una demostración por la que una versión de las ecuaciones de Navier Stokes podía desarrollar un blow-up, es decir, una singularidad en tiempo finito.
El martes, OpenAI anunció algo mucho más ambicioso: que había conseguido la demostración completa.
Desplegó unos 10.000 agentes que trabajaron en paralelo durante aproximadamente 88 horas.
Ambos trabajos se basan en las ideas originales de dos matemáticos españoles, Diego Córdoba, profesor en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMat-CSIC) y Luis Martínez-Zoroa, de CUNEF.
Podía ser una casualidad, pero Buckmaster cuenta que, antes del anuncio de OpenAI, había oído rumores de que la compañía estaba trabajando en el problema y se puso en contacto con uno de sus matemáticos, Sébastien Bubeck, para avisar de que publicaría sus resultados en breve de forma transparente, al haber utilizado Codex, uno de los modelos de la compañía, como herramienta.
Coordinar el anuncioDespués de esa conversación, directivos de OpenAI comunicaron a Buckmasater que habían resuelto el problema de Navier-Stokes y le propusieron coordinar el anuncio.
Sin embargo, según el matemático, OpenAI puso una condición: dejar fuera a Alpöge por trabajar en Anthropic, su rival directo.
El matemático se opuso rotundamente y advirtió de que haría público lo sucedido.
Las respuestas de los ejecutivos de OpenAI, según describe Buckmaster, fueron intimidatorias, por lo que finalmente decidió publicar un documento explicando lo ocurrido.Los resultados se basan en el trabajo de dos matemáticos españoles: Diego Córdoba y Luis Martínez-ZoroaBuckmaster acusa a OpenIA de falta de transparencia.
Al parecer, preguntó si los agentes habían tenido acceso a los materiales que él y Alpöge guardaron en Codex durante el transcurso de su investigación, sin hallar una respuesta clara.
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