La demagogia con los bares y los veladores
En Sevilla somos muy de defender nuestra idiosincrasia.
Nos encanta lo tradicional, presumimos de ello, de hecho.
Lo hacemos en la cultura, en nuestras fiestas y también con respecto a los bares.
Nos gustan de todo tipo, evidentemente, pero casi nadie le hace ascos a una barra, a un cerveceo en mesa alta o a una cuenta hecha con tiza.
Somos muy de vivir en la calle, de celebrar en los restaurantes, de buscar el solecito de una terraza y de alargar la sobremesa con cualquier excusa.
Lo tengo comprobado con mi familia, con mis amigos, con mis compañeros del trabajo y hasta con multitud de personas que no conozco, porque sólo es necesario dar una vuelta por la ciudad para ver a muchísimos establecimientos llenos hasta la bandera.
Pero resulta que, según lo que se lee en las redes sociales y dicen algunos políticos, hay una corriente antibares y antiveladores.
Al parecer, porque habrá que confiar en que estas personas luego no pisan un restaurante ni piden una mesa en el exterior, creen que en Sevilla sobran negocios hosteleros y sus respectivas terrazas.
Y qué decir ya cuando se habla de ponerlos en zonas emblemáticas, sólo hay que ver el revuelo que se ha formado tras la noticia del querido Mario Daza anunciando que la Plaza Nueva contará con veladores .
Y, ojo, cada uno está en su derecho de pensar y decir lo que estime conveniente, faltaría más, pero siempre siendo luego coherente con los actos.Porque el PSOE ha salido con todo su arsenal —que no tanques a la calle— para denunciar que José Luis Sanz 'vende' lugares públicos como la Plaza Nueva, pero olvida que, cuando las obras las hicieron Alfredo Sánchez Monteseirín, Juan Espadas o Antonio Muñoz, lugares como la Avenida, la Magdalena, la Alfalfa o la calle Mateos Gago también se llenaron entonces de terrazas.
Por no hablar de todos esos ciudadanos que se han echado las manos a la cabeza con esta noticia pero luego defienden a capa y espada su bar de confianza.
Ese da igual que tenga más o menos mesas en la calle.
Pero el colmo de la demagogia es cuando vamos a la plaza mayor de otra ciudad a comer o a la Plaza del Cabildo de Sanlúcar a cenar.
Ahí los veladores están preciosos y no molestan.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.