La genética permite alcanzar tasas de gestación de hasta el 70% mediante estrategias reproductivas personalizadas
La genética permite alcanzar tasas de gestación de hasta el 70% mediante estrategias reproductivas personalizadas, según los datos proporcionados por IVI, que indicó que su Unidad de Genética Reproductiva participa en el diseño de tratamientos individualizadas para cada paciente Señaló que las aneuploidías cromosómicas son la causa más frecuente de fallo de implantación y de pérdida gestacional precoz en reproducción asistida.
Su prevalencia aumenta de forma progresiva con la edad materna y explica una parte significativa de los ciclos que no llegan a término, incluso cuando la respuesta ovárica y la calidad morfológica del embrión son adecuadas.
A esto se suman otros factores de riesgo genético —portadores de enfermedades monogénicas, reordenamientos cromosómicos estructurales o alteraciones en la línea germinal masculina— que tampoco son detectables sin un estudio específico previo.
Desde esta realidad clínica, IVI ha desarrollado un modelo de abordaje genético transversal que se extiende a tres fases del proceso reproductivo: la preconcepcional, la preimplantacional y la prenatal.
"La indicación de cada prueba no responde a un protocolo único, sino a los antecedentes personales y familiares de la paciente, la edad materna, la historia reproductiva y las características de los gametos", explicó el doctor José Landeras, director de IVI Murcia.
Más que una batería genética aplicada de forma sistemática, el modelo define la prueba adecuada para cada perfil en el momento en que esa información tiene mayor impacto clínico.
El repertorio de estudios disponibles cubre ese arco completo.
En la fase preconcepcional, el cariotipo y el despistaje de mutaciones específicas —síndrome de X Frágil, fibrosis quística— constituyen el primer nivel de estudio.
Para una cobertura más amplia, el test CGT (Carrier Gene Test) identifica portadores de en torno a 300 enfermedades autosómicas recesivas y ligadas al cromosoma X.
En la fase preimplantacional, el PGT-A permite detectar aneuploidías embrionarias y está indicado especialmente en casos de edad materna avanzada; el PGT-M se aplica cuando existe riesgo conocido de una enfermedad monogénica, y el PGT-SR en portadores de reordenamientos cromosómicos estructurales.
En casos seleccionados de factor masculino, el FISH de espermatozoides estudia aneuploidías directamente en las células espermáticas.
La cobertura se extiende a la fase prenatal mediante el test Neo24, que analiza el ADN fetal presente en la sangre materna sin necesidad de procedimientos invasivos, y al análisis genético de los productos de la concepción (POC) en casos de pérdida gestacional precoz, para confirmar o descartar el origen cromosómico del aborto.
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