Las cafeterías gourmet pescan a los trabajadores que huyen de la barra del bar
El centro de las ciudades andaluzas se ha poblado en los últimos tiempos de un nuevo negocio que, al menos en lo laboral, está empezando a ser competencia para los bares de toda la vida.
Son las cafeterías de especialidad, aquellas en las que se ofrece café de alta calidad y, a veces, una carta de desayunos o meriendas que invitan a una consumición reposada.
Los precios suelen ser algo más elevados por ese plus de producto, pero ello no impide que cuenten con cada vez más demanda.
Y en su expansión, están esquivando el problema que desespera estos días a los bares: encontrar trabajadores.
Pese a que la tarea sea, en esencia, la misma.«Mientras que la hostelería tradicional arrastramos serias dificultades para encontrar personal, el café de especialidad ha pasado de ser un sector minoritario a consolidarse como una tendencia en fuerte expansión en toda la comunidad», señala a ABC Isabel Arroyo, directora de zona de Randstad en Andalucía.
En la consultora de recursos humanos notan que en la hostelería andaluza se está viviendo «un momento de transformación muy claro» en este sentido que se palpa ya en casi todas las provincias.
Del turismo extranjero, familiarizado con estos locales, al público joven que convierte al café en un encuentro en detrimento de opciones alcohólicas, la tendencia es imparable. «Están abriendo cafeterías a punta pala, cada dos pasos lo ves», resume Lidia Zafra, cofundadora de la tostadora de especialidad sevillana Cafés Myway.
Desde su negocio da alguna dimensión al crecimiento de estos establecimientos: en el último año y medio la demanda de sus sacos de café, que surten también a estos negocios, ha aumentado entre un 35% y un 40%.
Percibe que este formato ha atraído especialmente a aquellos que quieren emprender gracias a que se requiere una inversión modesta.
Para arrancar basta con un local de pequeñas dimensiones, una decoración económica que simule en muchos casos la estética vintage y la maquinaria -incluyendo molinos- puede costar desde unos 6.000 u 8.000 euros en las opciones más básicas a hasta 18.000 euros, en el caso de las más premium.
Otro factor importante: con uno o dos trabajadores suelen ser suficiente, y nadie señala que encontrarlos sea un problema; de hecho, los especialistas consultados apuntan que estos negocios cuentan con importantes ventajas frente a los bares de siempre para lograr atraerlos.
Especialmente a los empleados jóvenes que los taberneros aseguran no poder encontrar.Ofrecen conciliación¿Cómo lo hacen? El sueldo, que podría señalarse inmediatamente como posible explicación, no parece ser el factor crítico, coinciden tanto Randstad como Adecco.
Porque las nóminas de un camarero de bar y un empleado de estas cafeterías no están tan alejadas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.