Habla el español de origen dominicano al que EEUU acusa (y castiga) por ayudar a financiar las armas de Kim Jong Un: "No puedo cobrar, pagar, ni casarme, se me ha caídola vida..."
Una decisión del Departamento del Tesoro de EEUU le ha convertido en un apestado. Tiene 29 años, una boda aplazada, una nómina que cobra a través de su padre y una acusación: Washington sostiene que ayudó a una red norcoreana a conseguir trabajos informáticos con identidades falsas para enviar divisas a Pyongyang. Celestino Herrera es la versión pobre, inmigrante y española de una serie americana pero real
"¿Sabes? En muchas ocasiones me he derrumbado durante esta investigación", dice York Louis Celestino Herrera mientras trata de reconstruir, mensaje a mensaje y documento a documento, cómo demonios acabó su nombre en una lista negra del Gobierno de Estados Unidos junto al de un informático norcoreano acusado por el Departamento del Tesoro de convertir trabajos tecnológicos en divisas para alimentar el arsenal nuclear de Kim Jong-un.
"Cada vez que intento entender lo ocurrido y descubro algo nuevo, vuelvo a preguntarme qué ha pasado y cómo puede haber terminado mi vida así", se lamenta el hispanodominicano. "Y no se trata solamente de estar en una lista o de tener mil problemas con los bancos que han cerrado mis cuentas. Es sentir que he perdido la posibilidad de llevar una vida normal y de hacer cosas que antes daba por hechas. No poder decirle a mi madre: "Mami, toma este dinero para tus medicamentos", o poder decirle: "Mami, tal fecha voy a verte, compré un vuelo para Santo Domingo". No poder decirle a mi padre: "Papi, voy bien, sigo adelante". Y tampoco poder decirle a mi pareja: "Continuemos con nuestros planes, casémonos, construyamos una casa y seamos felices".
La historia de York Louis se asemeja obscenamente a la de Owen Ashe , el multimillonario de la segunda temporada de Vicios ocultos que descubre que estar en la lista de OFAC equivale a convertirse en un apestado financiero: bancos, fondos y gestores empiezan a tratar su dinero como si quemara; las cuentas se cierran, las tarjetas dejan de servir, Netflix y Spotify empiezan a borrarte de sus servidores y hasta Amazon baja la barrera. Cobrar un salario se convierte en una operación de contrabando doméstico. El dinero ya no circula: se coagula. Tu nombre deja de ser un nombre y se convierte en una alarma que te arroja a una leprosería algorítmica: casi todo lo que hace posible la vida empieza a tratarte como si fueras contagioso.
Claro que Ashe, interpretado en la serie de Apple TV+ por James Marsde n, es un señor inmensamente rico, con sociedades, asesores y abogados capaces de convertir una sanción internacional en un problema casi trivial de ingeniería financiera. Por el contrario, York es un inmigrante dominicano de nacionalidad española, desarrollador web, que vive en Hospitalet y no tiene dinero para pagarse siquiera al abogado más cutre de la ciudad, mucho menos a uno de los especialistas estadounidenses listos para enfrentarse al laberinto de OFAC. A Owen Ashe le han congelado una fortuna.
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