La toma del petróleo venezolano sella la alianza entre Trump y Delcy
La histórica toma de control de parte del sector petrolero de Venezuela anunciada por Donald Trump estaba ya esbozada a comienzos de año, cuando el presidente de EE.UU. sacudió al mundo con el anuncio de la captura de Nicolás Maduro.
Mucho de lo que se habló entonces fue de petróleo.«Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y juiciosa», dijo Trump mientras el dictador venezolano volaba rumbo a una cárcel de Brooklyn.
Gobernar Venezuela, aseguró el multimillonario neoyorquino, «no nos costará nada».
Las petroleras estadounidenses invertirían en el país y EE.UU. tendría acceso preferencial a esos recursos naturales. «Vamos a hacer mucho dinero».Esos planes han tomado forma este fin de semana, en un acuerdo que transforma los mercados energéticos a nivel global y que tiene una doble cara: por un lado, tiene el potencial de disparar la actividad petrolífera de Venezuela y mejorar una economía desahuciada por décadas de corrupción y mala gestión; por otro, apuntala la alianza entre Trump y la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, y aleja la posibilidad de una verdadera transición política en Venezuela.En su anuncio, realizado en un mensaje en su red social, Trump calificó la operación como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial».
Aseguró que la transacción «duplica» las reservas de crudo de EE.UU. con el acceso a 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela.Rodríguez celebró después el acuerdo, que aseguró que tendrá «un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación» y que es producto del «fortalecimiento» de la relación entre ambos países.
La presidenta interina detalló que la operación afecta a 17 campos petrolíferos, que supondrá una inversión de más de 100.000 millones de dólares en la modernización de la infraestructura del sector y que recaudará 209.000 millones en impuestos para las arcas venezolanas.Una alianza de mayoría estadounidenseLos detalles sobre el acuerdo son, sin embargo, escasos.
La proclamación de Trump de que EE.UU. duplica sus reservas es engañosa.
El presidente de EE.UU. aseguró que el acuerdo se ejecutaría «a través de una alianza con el sector privado» por el que EE.UU. asegura el «control mayoritario» de esas reservas.
Es decir, apunta a una licencia de explotación de esos campos petrolíferos.Trump no aclaró cómo será la intervención.
Todo apunta a que será una 'joint venture', una alianza empresarial, en la que EE.UU. tendrá un control del 55% del negocio y una empresa energética local, el 45%.EE.UU. no tiene una petrolera estatal, como sí tienen otras potencias del sector, como Arabia Saudí con Aramco .
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