La AP-4 llega al límite y alertan de su colapso para el Mundial 2030
La temporada de verano consume sus últimos días y evidencia la situación extrema, con una severa advertencia: es susceptible de empeorar.
Es más, la tendencia apunta a que se agrave una circunstancia ya de por sí insostenible.
La habitual y cotidiana congestión de tráfico en la AP-4 , la antigua autopista que conecta Sevilla y Cádiz y arteria principal de Andalucía, deriva en colapso durante las horas punta o ante cualquier incidencia que obstaculice por momentos el desplazamiento de los vehículos.Desde la eliminación del peaje en 2020, el tránsito de automóviles ha aumentado alrededor de un 50% (de 25 a 50.000 de media) y el tráfico pesado se multiplicó por más de tres.
Los conductores prefieren este trazado, ya gratuito, a la N-IV, de un solo carril para cada sentido; por ello, la liberalización ha desembocado en este trasvase comprensible, y que se acrecienta cada curso.
Este mes de agosto se han producido colas de hasta 20 kilómetros, alargando el trayecto de poco más de una hora a superar las dos.Siempre es «un poco más» que el año anterior, sin vistas de cambios ni mejoras en el horizonte.
Sólo un tercer carril proyectado para 2033 , dentro de siete años si no hay retrasos, y que se ha diseñado para menos de la mitad del trazado , ese tramo entre Dos Hermanas y Las Cabezas de San Juan (34 kilómetros).
Una solución a medias para un futuro a medio plazo, y una falta de previsión para asumir un crecimiento anual que ronda entre el 7 y el 9%.
Cuando llegue el remedio, será insuficiente para paliar un problema en desarrollo constante.Los indicadores del crecimientoLos estudios técnicos muestran ese incremento de desplazamientos sostenidos en varios indicadores: el crecimiento poblacional , del tráfico de mercancías por carretera derivado de la actividad de los dos puertos —Algeciras y Cádiz—, y el aumento de las exportaciones en general, el auge del turismo y el crecimiento del número de empresas...
Se le incorpora uno de los mayores movimientos migratorios del mundo en menos tiempo, la OPE (Operación Paso del Estrecho), y se le sumará un acontecimiento que puede terminar de colapsar la autopista: el Mundial de Fútbol que comparten España y Marruecos (también Portugal) en 2030.Ciudades como Tánger y Sevilla serán sedes de este campeonato internacional, lo que provocará la avalancha de aficionados de todo el planeta y con esta pírrica conexión por carretera, sin obviar también ese posible enlace con otros destinos como Rabat y Casablanca.
Del 8 de junio al 21 de julio habrá desplazamientos masivos y el paso por tierra entre ambos continentes resulta tremendamente frágil.
Con ese volumen de tráfico, la carretera puede convertirse además en una ratonera en caso de accidente, porque no fue diseñada con suficientes vías de evacuación.
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