Dos telescopios de Canarias captan una señal cósmica de un evento ocurrido hace 8.000M de años
Los telescopios LST-1 y MAGIC del Observatorio del Roque de los Muchachos , en La Palma, han conseguido seguir el rastro de una señal que cruzó el cosmos durante unos 8.000 millones de años antes de alcanzar la Tierra .
El trabajo, publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics , estudia los rayos gamma de muy alta energía emitidos por OP 313, un objeto situado en una etapa remota de la historia del universo .
La observación permite analizar qué ocurre con esta radiación extrema mientras atraviesa distancias que hasta ahora resultaban especialmente difíciles de explorar .
OP 313 es un blázar , es decir, un núcleo galáctico activo cuya enorme luminosidad está relacionada con un agujero negro supermasivo .
Más concretamente, pertenece a la categoría de los cuásares de radio de espectro plano, considerados entre las fuentes más energéticas conocidas.
La emisión captada ahora se originó cuando el universo era mucho más joven y acababa de dejar atrás una etapa marcada por una intensa formación de estrellas y galaxias.
Su distancia, correspondiente a un corrimiento al rojo de z = 0,997, convierte a OP 313 en el blázar más lejano detectado hasta ahora en este rango de energía.
La primera detección de rayos gamma de muy alta energía procedentes de esta fuente fue realizada por LST-1 en diciembre de 2023.
A partir de entonces, las observaciones conjuntas con MAGIC y los datos obtenidos por otros instrumentos a energías inferiores permitieron reconstruir con mayor precisión el comportamiento de OP 313 .
El resultado supone un récord de distancia para este tipo de observaciones y ofrece a los científicos una herramienta para investigar simultáneamente los agujeros negros supermasivos y la evolución de la radiación que llena el espacio intergaláctico.
Una señal alterada durante su viaje Los fotones emitidos por OP 313 no llegaron intactos hasta los telescopios de La Palma.
Durante su recorrido de unos 8.000 millones de años interactuaron con la denominada luz de fondo extragaláctica, EBL, formada por la radiación acumulada por los objetos cósmicos a lo largo de la historia del Universo.
Cuando un rayo gamma suficientemente energético colisiona con esa luz, puede desaparecer y transformar su energía en un electrón y un positrón mediante un fenómeno conocido como producción de pares.
Esta pérdida progresiva de fotones hace extremadamente compleja la detección de fuentes tan lejanas.
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