Cuando pides un reserva y te sirven calimocho
Las buenas gentes de esta tierra pusieron por segundo día consecutivo el ansiado 'No hay billetes', y tras gastarse sus buenas perras, hasta 120 euros una grada, esperaban una tarde de toros.
Y los toros no aparecieron por ninguna parte.
Ya mosqueaba de principio una lista de divisas con nombre, pero sin sorteo y sin ser concurso de ganaderías, una limpieza de corrales con un cartel de lujo.
Como cuando pides un reserva y te ponen un calimocho, y calimocho hubo, y mucho en una tarde que discurrió por derroteros impropios de una plaza de primera categoría.Los seis animales elegidos fueron en la plaza como seis fantasmas, ni la mínima información de lo que iba a salir de chiqueros, y mucho menos de los sobreros.
El panel que lleva más de treinta años con los datos de cada toro, lidiadores y hasta los pasodobles, apagado, como síntoma de una decadencia.
Todo en un sinsentido que acabó cabreando a los maños.
Los aficionados de Zaragoza son buenos como el pan, pero cuando les tocan los costaos responden, y con fuerza.
Así lo comprobó Morante en el cuarto, que salió a la arena cuando ya llevábamos casi dos horas de festejo.
El de Garcigrande, sin nada por fuera ni por dentro, le duró dos minutos.
Salió con la espada de verdad, lo pasó apenas dos veces para sacarlo de las rayas y bajo una bronca ensordecedora cayó un pinchazo, una media baja y una atravesada.
Una pitada de las gordas, de las que llegan hasta el Pilar.
A Morante, que hasta ese momento lo respetaron, le dijeron de todo, una bronca de las de antes, que aguantó como la deben aguantar los toreros, en un triste final de temporada para el sevillano.Gesto de Morante al pasaportar al toro en Zaragoza Ramón CometPara llegar al cuarto se tuvo que pasar por el segundo, uno de Zalduendo que se fue para los corrales, como el primer sobrero de Vázquez, todo en un ambiente surrealista con un presidente, que si fue incapaz de imponer seriedad por la mañana en los corrales, desde el palco dio una dimensión de ineptitud que a punto estuvo de provocar un altercado de orden público.
Para que nada faltara, desde los tendidos la tomaron con el peón Juan José Domínguez al que jalearon con guasa, y más cuando cometió el error de encararse con el público.
Con el segundo tris, de Sorando, todos esperaban que Morante tirase por la calle de en medio, se vislumbraba la 'espantá', pero surgió el genio en una faena que por el pitón izquierdo tuvo momentos de una calidad excelsa, tanta como le restaba la impropia presencia del animalillo.En definitiva una emboscada para Morante, ya que no se entiende esa selección de ganado, sin nada que ofrecer en sus formas, y mucho menos en su comportamiento.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.