Los privilegios que tendrá Puigdemont al volver a España: 70.385 de sueldo, chófer, escolta y un despacho con tres asesores
El inminente retorno de Carles Puigdemont, que se producirá de forma solemne y con toda pomposidad tras las elecciones del 29 de noviembre, ha generado mucho debate por el hecho de poder volver sin haber respondido ante la Justicia del golpe que dirigió durante el año 2017 y que supuso el mayor desafío institucional de la democracia española.Puigdemont, que hace unos días cumplió nueve años en Waterloo (Bélgica), la ciudad que eligió para autoexiliarse, ya puede regresar después de que el juez que instruía su causa, Pablo Llarena, levantase la orden de detención una vez el Tribunal Constitucional avaló la amnistía que aprobó Pedro Sánchez a cambio de los votos de Junts para la investidura.Pese a todo ello, es decir, que de regresar a España como hizo de forma fugaz en octubre de 2024 ya no sería detenido, la defensa del expresidente, ejercida por Gonzalo Boye, ha optado por esperar a que el Tribunal Supremo extinga por completo el procedimiento que sigue abierto en el Alto Tribunal.
Con el objetivo de seguir defendiendo el papel institucional de 'president', como, según su entorno ha hecho durante todo el autoexilio, su abogado comunicó hace unos días que su vuelta a España no se producirá hasta después de las elecciones del 29 de noviembre.
Desde Junts, aunque admiten que Puigdemont sigue siendo su principal activo electoral, asumen que su retorno distorsionaría la campaña y podría beneficiar a Sánchez.En el partido que todavía lidera el expresidente catalán, al margen del debate sobre seguir al frente de la formación, que se reabrirá una vez vuelva a residir en Cataluña, ya preparan un recibimiento por todo lo alto, «a lo Josep Tarradellas».
La diferencia entre uno y otro es que Puigdemont no podrá salir al balcón del Palau de la Generalitat, ahora en manos del PSC, a pronunciar el ya famoso «Ja sóc aquí».En Junts, que sí tienen el control del Parlament con un perfil muy próximo a Puigdemont como es Josep Rull al frente de la presidencia de la Cámara, miran hacia el Parc de la Ciutadella como epicentro de los actos de bienvenida.
El Parlament es el último recinto institucional en el que se le vio antes de fugarse de Cataluña.
Allí proclamó la breve República Catalana.
Y ahí, explican en el entorno del expresidente, «se quedó con ganas de dar un discurso» tras marcharse.
Voluntad que permanece a día de hoy, después de no haberlo podido hacer el día de la investidura de Salvador Illa.
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