Las idas y vueltas de la copla y el cante
Hay fronteras musicales que existen más en los libros que sobre los escenarios.
El flamenco y la copla llevan demasiado tiempo mirándose, prestándose versos, melodías y maneras de decir como para establecer con claridad dónde termina uno y comienza la otra.
Lo entendieron muchos de los grandes cantaores del pasado y lo entiende Arcángel , que este jueves convirtió el Teatro Lope de Vega en lugar de encuentro entre esos dos mundos con 'La copla del cante' , su propuesta para la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla.El onubense acudió a la memoria de Pepe Marchena , Manolo Caracol , Pepe Pinto , Canalejas de Puerto Real, El Sevillano, La Paquera de Jerez o Adela la Chaqueta, entre otros.
Artistas que demostraron que interpretar una canción no significaba abandonar el cante, sino que podían apropiarse de ella hasta teñirla de flamencura.
Sobre ese territorio fronterizo construyó una noche en la que pasado y presente terminaron por darse la mano.El espectáculo comenzó en medio del patio de butacas del remozado Lope de Vega, con Arcángel cantando entre el repiqueteo de los palillos y las voces de Los Mellis .
En este singular arranque aparecieron piezas tan populares como 'Triniá', que popularizara Concha Piquer, o 'Adiós mi España querida', de Antonio Molina.Posteriormente, el artista subió al escenario y comenzó ese cálido diálogo entre flamenco y copla, acompañado por seis músicos que conocían bien su oficio.
Llegó entonces la tradicional copla por seguiriyas con los populares versos «cuando yo me muera, te pido un encargo».
Fue el primer gran aplauso de la noche.La armónica sobre fondos electrónicos sirvió de transición hacia una composición con versos como «a mí no me importaría, de tanto que te quiero».
Los maestros Rafael de León y Manuel Quiroga estuvieron presentes con una de sus creaciones más inmortales, 'Te lo juro yo'.
Sin solución de continuidad, llegó un nuevo clásico de este genial dúo, 'María de la O', otra obra maestra del género que el intérprete supo meter a compás de un modo totalmente natural.Tras un nuevo aplauso atronador, Arcángel se quedó a solas en el escenario con el guitarrista Francis Gómez .
Fue la parte más jonda e intimista del recital.
El lirismo alcanzó uno de sus puntos culminantes con 'Mi niña Lola', el clásico de Pepe Pinto que muchos años después popularizaría Buika.
El cantaor abandonó momentáneamente las tablas y los músicos tomaron el protagonismo con 'Señorita', otro título imprescindible del repertorio.Arcángel y Los Mellis cantando en medio del patio de butacas al inicio del espectáculo.
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