Cirque du Soleil y el dolor de cabeza de tener que innovar para sobrevivir
Entrar en el 'backstage' de un espectáculo del Cirque du Soleil es como perderse en una dimensión desconocida.
Después de atravesar un descampado repleto con decenas y decenas de contenedores, que te da la impresión de que todo Nueva York se vaya a mudar a Barcelona, entras en una enorme carpa y crees que allí es donde verás el espectáculo, pero no, sólo es la carpa de artistas, donde ensayan y prueban sus números.
En moquetas perfectas que si las pisas con tus enormes zapatos te matan, hombres con brazos gigantes practican piruetas.
Uno es incapaz de cerrar la boca durante todo el proceso.
Pero no es aquí donde te vas a quedar y sigues el laberinto de pasillos como persiguiendo al conejo de Alicia hasta que encuentras los elementos de atrezzo del montaje para recrear un mundo espectacular de 'steampunk', que te alejan todavía más del mundo real.
Cuando por fin llegas al gran escenario, la maravilla se completa y encuentras sentido a todas esas partes desconectadas que has visto antes.
Esto es la parte de atrás de 'Kurios-Gabinete de Curiosidades', el espectáculo del Cirque du Soleil que se verá ahora a Barcelona.
El montaje se estrenó hace doce años, y ahora ha llegado a España.
Después de visitar Bilbao, Alicante o Málaga, llega al Hospitalet de Llobregat, ciudad justo al lado de Barcelona, del 3 de septiembre al 18 de octubre. «En un momento en que el mundo es una 'mierda', queremos hacer todo lo que sea posible para que el público al menos encuentre algo de maravilla y belleza», asegura Michael Smith, el director artístico del espectáculo.¿Qué es 'Kurios'? Pues eso, un gabinete de curiosidades que sirve de nexo entre número y número.
La historia sigue a un inventor que a finales del XIX cree poder encontrar un nuevo mundo entre las maravillas de su laboratorio.
Los números acrobáticos quieren desafiar las leyes de lo que creemos posible y abrir al espectador a una nueva realidad . «No nos interesa explicar una historia en sí, pero sí apelar a la emoción a partir de una idea, que si te atreves a mirar la vida de otra manera, si mantienes la curiosidad y cuestionas lo que crees posible, puedes entrar en un nuevo mundo», señala Smith.El inglés es la lengua principal en los ensayos, ya que son 50 artistas de 22 países diferentes .
Entenderse no es fácil.
El trabajo de Smith radica en cohesionar los números circenses en un mismo enfoque narrativo y conseguir transformar a los mejores acróbatas y gimnastas del mundo en actores capaces de transmitir emociones auténticas. «No estoy aquí para que me entiendan a mí, sino que mi trabajo radica en entender a los artistas, saber cómo sacar lo mejor de cada uno.
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