Un padre que se apropió de 400.000 euros de su hijo menor alega que los negocios le «salieron mal»
Cuando en agosto de 2017 su madre murió en un accidente de tráfico, el menor, que solo tenía nueve años, recibió, procedente de pólizas e indemnizaciones, casi 410.000 euros.
Podrían haberle servido para, al menos en el campo económico, garantizarle sus estudios y manutención hasta la mayoría de edad.
Su padre, sin embargo, se apropió de ese dinero, y por eso se ha sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial de Pontevedra por apropiación indebida.
Alegó que se había gastado el dinero en negocios que «salieron mal».
Y que tenía problemas con las drogas.Eso es lo que el acusado, un ecuatoriano de 40 años de edad, defendió este jueves en su interrogatorio en la segunda y última sesión de un juicio en el que se enfrenta a una petición de seis años de prisión.
Fue una declaración breve, en la que el procesado, según recogió Europa Press, solo quiso contestar a las preguntas de su abogado, para defender que no tuvo suerte con los negocios, que «perdió» los fondos que había invertido y que tenía problemas con la cocaína y con otras personas que le habían dejado dinero.El acusado mantuvo una relación sentimental con la madre del menor, con quien tuvo un hijo en 2008.
Ambos residían en Pontevedra.
Pero la relación se rompió en 2011 y en marzo de 2017 un juzgado con competencias en violencia sobre la mujer otorgó la custodia del menor a la madre, fijando un régimen de visitas para el padre y el pago de una pensión de alimentos.
Cinco meses después, sin embargo, la mujer murió en un accidente de tráfico.
Por eso, el menor acabó recibiendo un total de 409.908 euros en indemnizaciones de varias aseguradoras.Con la muerte de su madre, el padre se hizo cargo de la guarda y custodia del menor y en septiembre de 2018 se trasladaron a vivir desde Pontevedra a Madrid.
Allí, según defendió el acusado, su hijo «estaba bien» y «comía bien» y nunca se quedaba solo, pues tenía una cuidadora y estudiaba en un colegio «privado».
Eso sí, reconoció que él habitualmente salía de casa «para drogarse».Reconoce que salía de casa «para drogarse», que tenía deudas y que habían llegado a agredirleViviendo en Madrid, en todo caso, no perdieron el contacto con la ciudad gallega, a la que acudían con frecuencia y donde acabaron instalándose de nuevo cuando en marzo de 2020 estalló la pandemia.
Concretamente, en casa de la madre del acusado.
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