Fausto Coppi, 68 años del día en que una leyenda del ciclismo corrió en Toledo
Hubo un tiempo en el que desde aquellos pisos que los toledanos llamaban de Corea se podía contemplar un campo de fútbol y, alrededor de él, una pista de ceniza de tres calles.
Y hubo un día en que por aquella pista de Palomarejos rodó una de las grandes leyendas que ha dado el ciclismo mundial, Fausto Coppi.Este año se cumplen 68 años de aquella visita a Toledo del corredor italiano.
Coppi, ya en la etapa final de su extraordinaria carrera deportiva, llegó invitado por Federico Martín Bahamontes para participar junto a otras figuras de la época en un criterium, una de esas carreras de exhibición que permitían acercar las grandes figuras del pelotón al público.
No era una etapa de una gran vuelta ni una de aquellas jornadas interminables que habían forjado su leyenda.
Era una exhibición.
Pero en aquella modesta pista toledana estaba corriendo uno de los grandes nombres de la historia de la bicicleta.El escenario también pertenece ya a la memoria de una ciudad que ha cambiado profundamente.
La pista de ceniza circundaba el terreno de juego utilizado por el Club Deportivo Toledo y ocupaba el espacio donde posteriormente se levantaría el Hospital Virgen de la Salud y donde actualmente se encuentra el Centro de Especialidades y Donantes de Sangre, en la avenida de Barber.MÁS INFORMACIÓN Opinión Fausto Coppi, «El Campeonísimo»Las fotografías conservan la estampa de aquel Toledo .
Al fondo, en la parte superior, aparecen abarrotados de gente los bloques de viviendas conocidos popularmente como los pisos de Corea.
Desde allí se divisaba el campo de Palomarejos y aquella peculiaridad terminó alimentando uno de esos dichos que pasan de generación en generación.Se decía entonces que « el Maracaná o el Bernabéu no eran los campos de fútbol más grandes del mundo, sino el de Palomarejos porque se podía ver desde Corea».La memoria gráfica de aquellos años conserva también otra imagen de Bahamontes durante una carrera con meta en la Vega.
Junto a él aparece Ricardo Muñoz, 'El Tanque'.
Foto cedida por Julián MartínUna frase cargada de humor toledano que hoy ayuda a reconstruir la atmósfera de un escenario desaparecido y de una época en la que el ciclismo era capaz de congregar a multitudes para contemplar de cerca a sus grandes ídolos.Eran otros tiempos también para el ciclismo.
Las grandes carreras se disputaban tanto con equipos patrocinados por marcas comerciales como con selecciones nacionales.
Las carreteras, las bicicletas y la propia estructura de la competición eran diferentes, pero ya existía la fascinación por unos corredores convertidos en héroes deportivos.Amistad personal Rivales sobre la bicicleta, 'el águila de Toledo' y el 'campionissimo' mantuvieron también una amistad personal que trascendió las carreteras y las grandes competiciones.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.