Pillion, esa dom-com
Cuando alguien dice "comedia romántica", la mayoría pensamos en dos personas que se conocen por casualidad, se enamoran, se enfadan por un malentendido y terminan besándose bajo la lluvia.
Hollywood ha perfeccionado esa fórmula durante décadas.
Pero ¿y si la historia de amor gira en torno a una relación de dominación y sumisión entre dos hombres? Pues resulta que también puede ser una comedia romántica.
O, mejor dicho, una dom-com .
Ese es precisamente el término con el que se ha bautizado Pillion , una de las películas más comentadas del cine independiente reciente.
El juego de palabras ha hecho fortuna porque resume bastante bien lo que propone la cinta, es decir, una romantic comedy (rom-com) atravesada por una relación dom-sub (dominación y sumisión).
Una historia de amor... diferente Basada en la novela Box Hill , de Adam Mars-Jones, Pillion sigue a Colin, un hombre tímido que inicia una relación con Ray, un motorista carismático y dominante.
Colin acepta un papel claramente sumiso dentro de la pareja, pero la película utiliza esa dinámica para hablar, sobre todo, de identidad, autoestima y crecimiento personal.
No es una película "sobre el BDSM" en el sentido de querer explicar esa práctica o representar a toda la comunidad.
Es, ante todo, una historia sobre descubrir quién eres y qué estás dispuesto a aceptar en una relación.
En inglés británico pillion es el asiento trasero de una motocicleta y, por extensión, quien viaja en él.
La metáfora resulta bastante evidente: durante buena parte de la historia, Colin parece limitarse a ir de pasajero en la vida que otro ha diseñado para él.
La cuestión es si terminará cogiendo el manillar.
Durante años, el BDSM ha aparecido en el cine casi siempre asociado al escándalo o al misterio.
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