El auge de la Formación Profesional choca con dificultades en el transporte
El 'boom' de la Formación Profesional ha hecho que el número de matriculados en esta enseñanza no haya dejado de crecer en los últimos tiempos.
Lejos queda ya la percepción de que estas titulaciones podrían ser 'de segunda' y se sitúan ya en la cúspide educativa, con unos datos de inserción laboral que hace que tengan cada año más adeptos.
De hecho, este curso escolar se ha vuelto a batir un récord: más de 51.000 estudiantes inscritos.
El auge de esta formación, impulsada también progresivamente desde la Junta de Castilla y León con 165 nuevos grados impartidos este curso -la mayor oferta académica registrada hasta el momento-, se encuentra con que, en algunos puntos de la Comunidad -especialmente en el medio rural-, los estudiantes tienen una dificultad: el transporte.
Y es que para las enseñanzas postobligatorias, es decir las que se pueden cursar más allá de la ESO, la normativa no contempla plazas garantizadas en las rutas escolares.
Desde hace algunos años se decidió incluir a los estudiantes de Bachillerato.
En el caso de los de FP, según explican desde la Consejería de Educación, pueden solicitar un asiento en esas líneas siempre y cuando existan puestos libres en el autobús del trayecto escolar, «sin que ello suponga la creación de nuevas rutas».
Esta normativa es la que ha recordado con el inicio de este curso el departamento dirigido por María Pardo a los centros educativos a través de las direcciones provinciales y la que también genera malestar entre algunas familias, que consideran una «discriminación» que los alumnos de Formación Profesional no tengan garantizado el transporte cuando quieren cursar grados fuera de sus lugares de residencia.
Así lo consideran varios padres pertenecientes a la AMPA del Instituto Galileo de Valladolid, cuyos alumnos de FP procedentes de la localidad de Renedo de Esgueva (Valladolid) -unos 35- se han encontrado este curso con que a la hora de subir al autobús al que sí accedían el pasado año les han explicado -también a través de carteles en el propio vehículo- que no disponen de plaza al pertenecer a esa enseñanza postobligatoria.
Escasez de plazasAsí que los progenitores se han organizado para ir trasladando a los chicos hasta la capital -a unos nueve kilómetros de la ciudad-, ya que las frecuencias y la ruta del transporte regular del municipio, que ahora también es gratuito a través del sistema Buscyl, no se adapta a los horarios de clase o les obliga a recorrer unas distancias incompatibles con las salidas y entradas a las clases.
Tampoco es solución el transporte a la demanda, por escasez de plazas, dicen.En esa situación está Eva González, que pertenece a la Asociación de Padres del centro educativo y muestra la indignación del colectivo de progenitores afectados.
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