Las familias se apartan
La empresa familiar española se prepara para una transformación que afecta a algo más profundo que la tecnología o el crecimiento: quién manda y cómo se dirige la compañía.
Actualmente, el 43% de las empresas consultadas por KPMG y el Instituto de la Empresa Familiar para su informe del año 2026 presentado en julio pasado está gestionado directamente por la familia propietaria.
Para 2035, sólo el 10% espera mantener esa estructura de control.No significa que las familias quieran abandonar sus empresas.
Lo que está cambiando es su papel: menos gestión directa y más propiedad, supervisión y gobierno.
El informe dibuja compañías que confían en sus fortalezas históricas, pero asumen que deberán profesionalizarse para afrontar una década marcada por la inteligencia artificial, la competencia por el talento y la sucesión.El punto de partida resulta aparentemente contradictorio.
El 49% considera que conseguir o mantener un buen desempeño será más difícil durante los próximos cinco o diez años.
Sin embargo, el 62% espera crecer más que la mayoría de sus competidores y un contundente 86% asegura disponer de una estrategia clara de crecimiento.La explicación está en características difíciles de reflejar en un balance.
El 91% considera los valores y el propósito compartidos una fuente de creación de valor y el 86% señala la reputación familiar y la marca.
Incluso un 65% priorizaría la cohesión familiar aunque implicara aceptar una rentabilidad menor.Esa mirada de largo plazo no supone inmovilismo.
Los holdings con varios negocios operativos pasarían del 17% actual al 27% en 2035 y las estructuras que combinan negocio y una cartera diversificada de inversiones, del 10% al 20%.
También cambiará quién ocupa los despachos: el 43% espera que la mayoría de los puestos de alta dirección esté entonces en manos de profesionales ajenos a la familia; otro 41% anticipa una combinación de ejecutivos familiares y externos.
Sólo el 13% cree que la familia continuará ocupando la mayoría de las posiciones directivas.Eso ayuda a entender que el talento aparezca como primera preocupación empresarial.
Un 41% lo sitúa entre los principales riesgos a corto plazo, por encima de los cambios en la demanda, la ciberseguridad, la inteligencia artificial o la regulación.
Además, el 50% identifica como desafío atraer profesionales externos con las capacidades necesarias, frente al 39% de la muestra global.A ello se suma la inteligencia artificial.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Economía.