Australia y Alemania encuentran un gigantesco montón de heces de hace 540M de años y descubre cómo se produjo “el milagro de la evolución”
Una revisión científica publicada en Trends in Ecology & Evolution ha puesto el foco sobre un elemento poco habitual para explicar uno de los episodios decisivos de la historia de la vida .
Investigadores de Australia y Alemania han reconstruido cómo cambiaron los ecosistemas marinos hace 540 millones de años , durante la transición entre el Ediacárico y el Cámbrico.
La pista procede de numerosos coprolitos, es decir, heces fosilizadas de animales primitivos, conservados en yacimientos repartidos por distintos puntos del planeta.
Su tamaño, composición y abundancia permiten seguir una transformación biológica que coincidió con la extraordinaria diversificación de organismos conocida como explosión cámbrica.
El trabajo, liderado por especialistas de la Universidad Flinders, en Australia, y el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, en Alemania, analiza evidencias procedentes de más de 35 depósitos fósiles .
Los restos más antiguos aparecen como diminutos gránulos, películas o estructuras alargadas, mientras que los registros posteriores muestran coprolitos mucho mayores e incluso fragmentos de conchas y otros animales en su interior .
Esa evolución refleja que las criaturas marinas estaban desarrollando sistemas digestivos cada vez más sofisticados, capaces de procesar una dieta más variada y aprovechar mayores cantidades de alimento.
El cambio resulta especialmente relevante porque algunos de los primeros animales poseían sistemas digestivos sin una salida independiente: ingerían alimento y expulsaban los residuos por la misma abertura .
Con la aparición progresiva de aparatos digestivos completos, el alimento pudo atravesar el organismo de manera continua, aumentando la capacidad de alimentarse y obtener energía.
Al mismo tiempo, la producción de residuos orgánicos comenzó a modificar físicamente los océanos .
Aquella acumulación de materia fecal, lejos de ser un simple subproducto, habría empezado a funcionar como un mecanismo fundamental para redistribuir nutrientes y alimentar nuevas redes ecológicas.
Una revolución fecal Los investigadores denominan a este proceso revolución fecal y plantean que pudo convertirse en uno de los motores que favorecieron la explosión cámbrica .
“Junto al aumento de los niveles de oxígeno y otros factores contribuyentes, la importancia de las heces en los ecosistemas antiguos suele pasarse por alto”, explica Russell Bicknell , biólogo evolutivo y paleobiólogo de la Universidad Flinders.
Los científicos sostienen que el incremento de la biomasa y la aparición de animales con aparatos digestivos completos hicieron que cada vez más materia orgánica descendiera desde las aguas superficiales hacia zonas profundas.
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