El mayor acierto de las gafas de las Ray-Ban Meta se ha convertido en su problema. Por eso el futuro pasa por quitarles la cámara
Hoy en día, al parecer, en una primera cita también hay que fijarse en las gafas del otro.
Wired ha reunido varios testimonios de mujeres que descubrieron que su cita llevaba unas Ray-Ban Meta y que, en algunos casos, la había estado grabando.
Todas dicen sentirse igual: invadidas y descartando a su cita de inmediato.
Al mismo tiempo, alguien ha creado la aplicación ' ZuckOff ', que busca señales Bluetooth para avisarte de que hay unas gafas de Meta cerca.
Creo que es fácil leer estas noticias como un rechazo a la tecnología, pero nadie rechaza que alguien lleve un pequeño ordenador en la cara.
Lo que se rechaza es un reparto concreto: quien lleva las gafas se queda con las ventajas y el riesgo lo asumen quienes están delante .
Esas personas tienen que saber qué son, dónde está la cámara y si el pilotito está encendido.
No han comprado nada, pero les toca apechugar y estar alerta.
Hay una regla bastante fiable para saber qué tecnologías acaban normalizándose: cuando el coste lo paga quien la use, se termina aceptando .
Con el Walkman ocurrió: parecía de maleducados aislarse en ciertos entornos con unos auriculares, pero el aislado era uno mismo.
Con los primeros manos libres de principios de siglo pasó algo similar: ver a alguien hablando solo por la calle daba risa, pero el "ridículo" era de quien lo hacía.
Hoy a nadie le llama la atención ver a alguien hablando con unos auriculares inalámbricos puestos.
Las gafas con cámara rompen esa regla porque el coste recae en otros.
Por eso se están vendiendo cada vez mejor pero al mismo tiempo empieza a haber un debate sobre lo molestas que pueden resultar.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.