Sidral Platja d'Aro, la manzana del grupo Mooma que quiere darle un mordisco a Cataluña
La manzana mordida de Apple convirtió al Macintosh en un icono internacional de innovación y modernidad.
Salvando todas las distancias, Mooma también ha logrado que su fruta, cultivada desde hace tres generaciones en Palau-sator, sea reconocida como un emblema gastronómico del Baix Empordà.
Tras transformar las manzanas de sus propias plantaciones en sidras, zumos, vinagres, compotas, confituras y destilados, la familia ha encontrado en los restaurantes de la enseña Sidral su mejor escaparate.
Platja d'Aro, quinto establecimiento del grupo, se convierte así en la plataforma desde la que pretende extender por el resto de Cataluña una fórmula basada en la cocina informal, el producto de proximidad y una manzana que, en lugar de estar mordida, invita a darle el primer bocado.
Sidral Platja d'Aro ha afrontado este 2026 su primer verano y ha logrado hacerse un hueco en una de las plazas gastronómicas más competitivas de la Costa Brava.
El establecimiento, inaugurado en marzo por el grupo Mooma, ocupa el antiguo restaurante Aradi, en la avenida Cavall Bernat, 115, y despliega en unos 1.000 metros cuadrados, entre interior y dos terrazas exteriores, una propuesta pensada tanto para comer y cenar como para alargar la sobremesa entre sidras, combinados y cócteles.El nuevo local es el quinto del grupo y supone un paso más en la consolidación de la marca Sidral, que Mooma quiere extender progresivamente a otros puntos de Cataluña, ahora, con la vista puesta en la ciudad de Girona .
En Platja d'Aro, la fórmula combina platos ya conocidos en los restaurantes del grupo con nuevas opciones más frescas y vinculadas al territorio, siempre bajo una filosofía basada en producto de calidad, proximidad y recetas de perfil sostenible.
A destacar la propuesta de platos del mar, como unos mejillones a la brasa con salsa marinera y un penegal, pescado de roca también conocido como gallineta, frito en tempura y espectacularmente presentado entero en la mesa para que los comensales vayan pellizcando su sabrosa y firme carne, acompañado de patatas paja y una salsa de hierbas y otra de kimchi.Con capacidad para unas 250 personas, el restaurante está concebido para responder a distintos momentos del día y a uno de los grandes retos de la restauración estival en la Costa Brava: ofrecer versatilidad sin perder identidad.
La terraza y los espacios interiores permiten pasar de una comida familiar a una cena informal o una copa al caer la noche, mientras la manzana —auténtico origen del proyecto empresarial— ejerce de hilo conductor de buena parte de la experiencia.La sidra, de complemento a protagonistaLa singularidad de Sidral está precisamente en su vínculo con Mooma y con la producción propia de sidra.
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