El paraguas de sol deja de ser una excentricidad asiática y se convierte en accesorio del verano
17:35 de un lunes de agosto en San Sebastián de los Reyes, Madrid.
Susana (52 años) camina en dirección al metro.
La acera no tiene sombra natural.
El sol castiga.
Los 36 ºC parecen 45ºC con tanto hormigón y asfalto.
La mujer avanza protegida, con un paraguas negro sobre su cabeza que hace posible el inhóspito trayecto.
“Lo empecé a usar el verano pasado.
Lo llevo siempre en el bolso.
Caminar bajo este sol es imposible”, dice sobre un hábito que gana cada vez más adeptos.
Este utensilio portátil, hasta ahora asociado exclusivamente a los días de lluvias, ya es -en España y en muchos países de Europa- una herramienta de protección frente al cambio climático.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lavanguardia.com — el contenido pertenece a La Vanguardia.