La transformación silenciosa de las manufacturas mexicanas
Las manufacturas mexicanas han vivido en los últimos años una profunda transformación.
Si se miran solamente las grandes cifras de la industria manufacturera mexicana, podría concluirse que lleva un buen tiempo prácticamente estancada.
En junio pasado, el volumen físico de la producción manufacturera cayó 2.4 por ciento respecto al mismo mes de 2025, de acuerdo con las cifras desestacionalizadas de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI.
El personal ocupado disminuyó 1.5 por ciento.
Pero esos promedios esconden una historia bastante más diversa.
Cuando se observa lo ocurrido en los subsectores durante los últimos dos años, aparece una manufactura que está cambiando por dentro.
Hay actividades que crecieron a tasas de dos dígitos mientras otras retrocedieron en proporciones semejantes.
Entre junio de 2024 y junio de 2026, el volumen de la producción manufacturera en su conjunto aumentó solo 2 por ciento.
Pero la fabricación de equipo de computación, comunicación y otros productos electrónicos creció 12.5 por ciento y la de maquinaria y equipo, 11 por ciento.
Las industrias metálicas básicas avanzaron 8 por ciento.
Son movimientos de fondo, no fluctuaciones de un mes.
La producción de equipo de cómputo y electrónicos se ubica hoy 75 por ciento arriba de su nivel de 2018 y la de maquinaria y equipo, 43 por ciento.
El contraste con las manufacturas tradicionales es enorme.
La producción de prendas de vestir está 33 por ciento por debajo de 2018; la de insumos textiles, 26 por ciento, y las de madera y de cuero y piel, cerca de 18 por ciento.
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