Bordar es parte de su identidad
San Bartolomé Quialana.— “Mi abuelita me decía que mi ropa siempre tiene que llevar flores, porque las mujeres somos como las flores: somos delicadas y tenemos que cuidarnos nosotras mismas, y las personas que están alrededor de nosotras nos tienen que cuidar”, cuenta María Concepción Sánchez, mujer bordadora de este municipio.
Sus manos —que pasan el hilo rojo en lo que será una blusa— no se detienen mientras explica que sus prendas siempre tienen que llevar flores, “eso fue lo que me enseñó mi abuelita”, ya que todas las mujeres de la comunidad las portan desde que son niñas.
Un vestido de tul plisado, huipil y mandil bordados , así como una mascada en la cabeza, son las prendas clave que distinguen a las mujeres de Quialana en cualquier lugar, ya que son parte no sólo de su vestimenta diaria, sino de una identidad en resistencia.
Lee también Tras inspección a delfinario en Cancún, Profepa descarta trasladar a 9 animales; padecen graves enfermedades De acuerdo con el último censo del Inegi de 2020, San Bartolomé Quialana es un municipio de unos 2 mil 389 habitantes ubicado en los Valles Centrales de Oaxaca .
El significado de su nombre en zapoteco es “cerro tiznado”, tal como el picacho que consideran como un viejo guardián y se observa desde cualquier punto de la comunidad .
Las mujeres de esta población, que aún hablan zapoteco , pasan todos los días bordando las piezas representativas de su vestimenta tradicional , incluso mientras realizan otras actividades y hasta en la vía pública.
Hortensia Martínez, bordadora de 68 años, comenta a EL UNIVERSAL que ella aprendió a bordar sola cuando se convirtió en madre, pues la necesidad de hacer ropa para sus hijos la llevó a desarrollar esta habilidad que hoy le ha dado el reconocimiento de otras bordadoras; ella es diseñadora de patrones que todas usan, desde flores hasta pavorreales.
Estos diseños son los que las mujeres plasman en una blusa que, aunque portan debajo del vestido, logra darse a notar por su complejidad y colores de los bordados.
Lee también Comando irrumpe en fiesta y asesina a tres en Zanatepec, Oaxaca; Fiscalía integra investigación Las bordadoras explican que el vestido de tul plisado y bordado se realiza a máquina debido a su complejidad y éste tiene un costo aproximado de 700 pesos; mientras que el mandil bordado a mano, que toma alrededor de una semana de trabajo, oscila entre los mil 500 pesos.
Las creaciones de las mujeres de Quialana no sólo se quedan en su comunidad, sino que también llevan su arte al tianguis tradicional de Tlacolula y han participado en exposiciones en la ciudad de Oaxaca.
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