El Partido Comunista está vivo; buscará la Presidencia en 2030
Sobre la calle Belisario Domínguez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se encuentra la sede nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
El noveno piso del edificio alberga un área desde 2010 donde la camaradería comunista sostiene su lucha: la oficina central del Partido Comunista de México (PCM).
En la planta baja habita una pareja de gatos cuyo trabajo es ahuyentar a las ratas y dar una afectuosa bienvenida a quien visite el lugar.
La entrada se ornamenta con algunos retratos felinos, y al subir las escaleras se encuentran en las paredes de cada piso cientos de fotografías en blanco y negro de movilizaciones de la CNTE junto con frases como: “Educación primero al hijo del obrero, educación después al hijo del burgués”.
Marco Vinicio Dávila, miembro del comité central del PCM y excandidato no registrado a la Presidencia en 2024, cuenta en entrevista para EL UNIVERSAL que se decidió que la sede central del partido se estableciera en ese lugar debido a su estrecha relación con la CNTE.
El edificio funciona como punto de contacto con trabajadores.
Ahí también se realizan conferencias, presentaciones de libros, talleres y clases de formación política.
Pese a que el partido no cuenta con registro oficial desde 1981, cuando el original PCM se disolvió, Vinicio Dávila señala que él y sus camaradas aún persiguen un objetivo claro: “la búsqueda permanente del poder”.
Sus principales referentes ideológicos se mantienen intactos: Marx, Engels, Lenin y Stalin.
El excandidato asegura que el partido tiene presencia en otros estados y cuenta con sedes en Guadalajara y Tijuana.
Las tareas cotidianas de sus militantes se concentran en distribuir El Machete, su periódico partidista, así como reunirse con trabajadores para intervenir en conflictos laborales y solidarizarse con las huelgas.
Entre los grupos que han apoyado, resalta Dávila, se encuentra el caso de la huelga que actualmente mantiene el Sindicato Nacional de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, que arrastra un conflicto de más de 10 meses y cuya legalidad del paro ha escalado hasta la Suprema Corte.
EL LEGADO DE UN PARTIDO HISTÓRICO Las actividades del actual PCM no distan mucho de las que realizaba la organización original en el siglo XX, según relata Alejandro Encinas en entrevista para este diario.
El actual representante de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue militante del PCM y vivió de primera mano el proceso volátil de su disolución, que dio paso a la unificación de las izquierdas en el país.
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