Acné y salud mental, qué dice la evidencia científica sobre el impacto del estrés en la piel
El acné es una de las afecciones cutáneas más frecuentes y puede aparecer en la adolescencia, en la adultez o en ambas etapas.
Suele manifestarse en el rostro, la espalda, el cuello y los hombros , y se produce cuando los poros se obstruyen por la combinación de sebo, células muertas y bacterias.
Esa obstrucción desencadena un proceso inflamatorio que puede tomar la forma de puntos negros, puntos blancos, pápulas, pústulas, nódulos o quistes, con intensidad variable según cada caso.
Aunque su causa exacta no siempre puede definirse en un solo factor, distintas fuentes coinciden en que intervienen cambios hormonales, producción excesiva de grasa y alteraciones en la respuesta inflamatoria de la piel .
También pueden influir ciertos medicamentos y la predisposición individual.
Según una revisión publicada en la plataforma científica PMC , no solo afecta la piel : también puede vincularse con malestar emocional, baja autoestima y ansiedad, en una relación de doble vía que hoy se estudia dentro de la psicodermatología.
Ese vínculo entre la mente y la piel ganó atención porque el estrés no aparece solo como un factor externo, sino como un proceso que activa mecanismos biológicos concretos.
La liberación de cortisol y otros mediadores del estrés puede aumentar la producción de sebo, intensificar la inflamación y volver más lenta la recuperación de las lesiones.
A partir de esa interacción, el acné puede agravarse y, al mismo tiempo, convertirse en una fuente adicional de angustia .
Estrés, acné y la conexión entre la mente y la piel La relación entre el estrés y el acné no implica que el estrés sea la causa única del problema, pero sí que puede empeorarlo de forma significativa .
De acuerdo con Healthline , el estrés no causa acné de manera directa, aunque puede hacer que las lesiones tarden más en curarse y que un brote dure más tiempo.
Esa evolución más lenta aumenta la cantidad de lesiones visibles en un mismo período y puede intensificar la percepción de gravedad.
Según la revisión en PMC , cuando el cerebro percibe estrés, libera más cortisol , una hormona que estimula las glándulas sebáceas y favorece la producción de sebo.
Ese exceso de grasa aumenta las posibilidades de obstrucción de los poros.
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