La Puerta de Alcalá, única inquilina con contrato perpetuo
Madrid, 1956.
Gobernaba un dictador, costaba céntimos el pan y una muchacha de diecisiete años recibía las llaves de un piso en Retiro, a un paseo de la Puerta de Alcalá.
Siete décadas más tarde, el 23 de septiembre de 2026, la policía derribó esa entrada y Maricarmen Abascal salió en camilla rumbo al hospital, escoltada por personal de asistencia y por el eco de cientos de gargantas.
La puerta monumental observa el asunto desde 1778 con indiferencia pétrea.
Carlos III ordenó su construcción y la villa, agradecida, lo apodó primer edil ejemplar.
En 1986 Víctor Manuel y Ana Belén, a dúo, entonaron una canción donde la arcada figura como notario del desfile de lanceros, monarcas y multitudes; la letra imagina al monarca fundador admirando su obra.
Nadie la desahució jamás.
Ninguna gestora osó proponerle recargo alguno.
Posee contrato indefinido, sin cláusulas, sin abogados, sin fondo buitre.
Un monumento resulta inquilino ideal.
Inmóvil, mudo, incapaz de achaques, rampas o pensiones.
La prensa española y europea (AFP, Euronews, El Salto, Ara) reconstruyó el expediente.
Urbagestión, fondo dueño del inmueble desde 2018, reclamó cerca de tres mil dólares mensuales por un piso arrendado en quinientos euros.
Según el Sindicato de Inquilinas, un salto del 275 %.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).