“Otros crearon esta realidad y yo la escribo”: Leonardo Padura
"Este 2026 es tan distópico que cuesta trabajo establecer una lógica de lo que está ocurriendo y de los comportamientos de las personas”, responde Leonardo Padura cuando le pregunto cómo imagina un día en la vida de Mario Conde —el ex policía que protagoniza diez de sus novelas— en la Cuba de estos días.
Su respuesta no es para menos: corre agosto y afuera, en una isla eclipsada, el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos se traduce en problemas de toda índole: la crisis energética genera un apagón casi permanente, pues el hogar promedio en La Habana recibe, cuando mucho, entre tres y cuatro horas diarias de electricidad.
La semana pasada un colapso del Sistema Eléctrico Nacional dejó sin energía a la mitad del territorio por cinco días seguidos.
Alimentos como el pollo, el huevo, el queso e incluso el azúcar escasean y solo pueden comprarse a precios prohibitivos (un litro de aceite de cocina cuesta diez dólares, más del doble del ingreso total que un pensionado promedio recibe al mes).
Los anaqueles de las farmacias estatales lucen vacíos.
Por si fuera poco, la crisis eléctrica ha dejado sin agua potable a 2.7 millones de personas en seis municipios, buena parte de ellos en La Habana.
Es en este contexto que Leonardo Padura, el escritor cubano vivo más reconocido en el mundo, el orgullo del barrio de Mantilla, el autor de El Hombre que amaba a los perros y de la saga de novelas policiacas protagonizadas por Mario Conde, acepta conversar sobre su obra.
Habrá quien piense que es un desperdicio hablar de literatura cuando hay temas muy apremiantes sobre la mesa.
Pero en el caso del maestro Padura las letras no significan una evasión de la realidad, sino la mejor herramienta para profundizar en ella.
Lo eran ya en 1989, año en que se publicó en Cuba El alma en el terreno, estrellas del beisbol, que compila las entrevistas con peloteros que Padura y Raúl Arce hacían para el diario Juventud rebelde.
Desde el prólogo, Norberto Codina recordaba que el tiempo se encarga de convertir en historia lo que hoy es noticia.
Historia.
Aunque nadie lo sabía entonces, ese 1989 sería un año decisivo para el mundo, para Cuba y para Padura mismo, quien lo ha calificado como un año complejo, difícil y al mismo tiempo demasiado histórico.
No solo porque ese año cayó el muro de Berlín, también porque en la isla ocurrió el célebre juicio de la Causa 1/1989, en donde militares cubanos de muy alto rango fueron fusilados tras ser juzgados por corrupción y narcotráfico.
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