Qué utensilios de cocina concentran más químicos eternos y cuáles son las opciones más seguras, según expertos
Las sustancias químicas persistentes , conocidas habitualmente como forever chemicals , son compuestos artificiales que pueden permanecer durante largos períodos en el ambiente y en el organismo .
Entre ellas se encuentran las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, identificadas como PFAS , una familia de miles de elementos utilizados desde hace décadas por su capacidad de resistir el agua, la grasa, las manchas y el calor .
Su presencia no se limita a una actividad industrial o a un solo tipo de producto.
Pueden estar en envases de alimentos, textiles, artículos de cuidado personal, agua y utensilios de cocina.
El bisfenol A, conocido como BPA, pertenece a otra clase de compuestos, aunque también genera preocupación en la salud por su uso en ciertos plásticos rígidos y en revestimientos de latas.
De acuerdo con National Geographic , evitar por completo la exposición resulta difícil por la amplia distribución de estas sustancias .
La relevancia de revisar los objetos de uso cotidiano está en que la cocina concentra varios posibles puntos de contacto: sartenes antiadherentes, recipientes de plástico, envases para comida preparada y productos que se calientan.
Los expertos coinciden en que sustituir o modificar ciertos hábitos puede reducir algunas vías de exposición , aunque no elimina la presencia generalizada de estos compuestos en alimentos, agua y entorno.
Cuáles son los riesgos en la salud de los químicos eternos Reciben ese nombre porque no se degradan fácilmente tras ser descartados .
Su estructura incluye enlaces entre carbono y flúor que les otorgan resistencia a condiciones físicas y químicas, pero esa misma estabilidad favorece su persistencia en suelos, cursos de agua y organismos vivos.
El alcance de la exposición es uno de los principales motivos de estudio.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos consideran que los efectos de las PFAS en la salud humana requieren más investigación.
A la vez, la agencia reconoce que estudios realizados en animales apuntan a posibles alteraciones de la reproducción, la función tiroidea, el sistema inmunitario y el hígado .
Una revisión publicada en eBioMedicine señaló que un número creciente de investigaciones epidemiológicas asoció la exposición a PFAS con una mayor probabilidad de determinados tipos de cáncer, disminución de la función inmunitaria y retrasos en el desarrollo infantil .
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