Pagofagia: por qué el hábito de comer hielo puede ser una señal de alerta
Masticar el hielo que queda en el vaso parece un gesto automático, casi inocente.
Pero cuando ese impulso se repite todos los días y se vuelve difícil de resistir , puede estar diciendo algo sobre el estado del organismo .
La pagofagia (el impulso recurrente de masticar hielo) puede ser una señal de alerta que los médicos vinculan con la falta de hierro en el cuerpo.
Aunque muchos pacientes la identifican como una costumbre inofensiva o una simple preferencia por las bebidas frías, la evidencia clínica indica que este hábito puede anticipar una anemia ferropénica , un tipo de anemia causada por niveles insuficientes de hierro en la sangre , antes de que aparezcan otros síntomas físicos.
Según la institución estadounidense Mayo Clinic, la pagofagia integra el espectro de la pica : un trastorno caracterizado por el deseo persistente de consumir sustancias sin valor nutricional, como tierra, papel o hielo.
La consulta médica resulta indispensable cuando ese deseo se vuelve cotidiano e irresistible, porque el paso siguiente es evaluar mediante análisis de sangre los niveles de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno dentro de los glóbulos rojos) y de ferritina (la proteína que almacena hierro en el cuerpo).
Un síntoma que suele pasar desapercibido Los médicos que incluyen preguntas sobre el consumo de hielo en sus consultas pueden detectar una carencia de hierro antes de que el paciente la asocie con un problema de salud.
Una revisión clínica actualizada en febrero de 2026 señala que la pagofagia es un marcador específico de la falta de hierro y forma parte de los criterios de evaluación estándar para este cuadro, lo que permite actuar antes de que la deficiencia avance hacia una anemia severa.
La relación entre la carencia de hierro y la pagofagia todavía tiene aspectos por explicar, pero un estudio publicado en junio de 2025 propone una hipótesis concreta: cuando el organismo no recibe suficiente hierro, el cerebro recibe menos oxígeno .
Para compensar esa falta, el cuerpo desarrolla el impulso de masticar hielo, ya que el frío provoca una contracción de los vasos sanguíneos que aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro y mejora la concentración y el estado de alerta, aunque de manera transitoria.
El fenómeno afecta con mayor frecuencia a mujeres en edad fértil, personas con menstruaciones abundantes y pacientes con problemas digestivos que limitan la absorción de nutrientes.
Este último grupo incluye a quienes tienen enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn o antecedentes de cirugía bariátrica, condiciones que reducen la capacidad del intestino para incorporar hierro, aun cuando la dieta sea adecuada.
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