La película que Alemania tardó 45 años en atreverse a hacer: esta brutal película bélica es la obra definitiva sobre el infierno de Stalingrado
Cuando el cine evoca la batalla de Stalingrado, hay quienes recuerdan a Jean-Jacques Annaud y su película de 2001 Enemigo al Acecho , célebre por el electrizante duelo de francotiradores entre Jude Law y Ed Harris .
Sin embargo, reducir un cataclismo bélico a un enfrentamiento individual al estilo de Hollywood eclipsa una obra mucho más cruda, monumental y trágica rodada ocho años antes: Stalingrad de 1993 .
A diferencia de las superproducciones estadounidenses, este largometraje dirigido por el cineasta alemán Joseph Vilsmaier no buscó héroes ni espectáculo patriótico.
Pero lo que resulta aún más interesante del proyecto es que Alemania necesitó casi cuatro décadas y media para encarar cinematográficamente, y desde su propia óptica, el trauma de sus soldados en el frente oriental. {"videoId":"xa6x4te","autoplay":true,"title":"Dreame X60 Max Ultra Complete", "tag":"", "duration":"126"} El descenso al abismo de la 6.ª división Inspirada libremente en la novela homónima publicada en 1945 por Theodor Plievier , la trama sigue el colapso moral y físico de un pelotón de la Wehrmacht comandado por el teniente Hans von Witzland.
En el verano de 1942, tras un plácido permiso en las costas italianas, los soldados son transferidos sin tregua a las fauces del 6.º Ejército, enviado a tomar la ciudad clave en la ribera del Volga.
Para Adolf Hitler, conquistar este enclave soviético era un imperativo ideológico absoluto: "la toma de Stalingrado es una necesidad psicológica urgente, porque debemos arrebatarle al comunismo su lugar sagrado" , llegó a sentenciar al exigir a sus tropas resistir "con un odio sagrado" .
Lo que aguardaba en el terreno urbano destruyó cualquier esperanza de una victoria rápida.
Tras una carnicería cuerpo a cuerpo entre los escombros y bajo las órdenes de un oficial desquiciado, el grupo queda reducido a unos cuantos supervivientes desesperados por desertar.
Su intento coincide con el cerco fatal soviético: el lanzamiento de la Operación Urano el 19 de noviembre de 1942, que selló el destino irreversible de las fuerzas del Eje.
Un rodaje extremo: nieve artificial récord y -30 °C reales Recrear semejante catástrofe exigió una infraestructura titánica.
Vilsmaier contó con un presupuesto cercano a los 14 millones de dólares de aquella época, una suma descomunal para la industria europea de comienzos de los noventa.
La filmación se extendió a lo largo de cinco extenuantes meses divididos entre la República Checa y las llanuras heladas de Finlandia , donde el equipo soportó temperaturas extremas de hasta -30 °C .
Para garantizar la continuidad visual y no depender del clima, la producción recurrió a la máquina de nieve artificial más grande construida hasta ese momento.
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