Rocha Moya, en el limbo político
Rubén Rocha Moya ha sido siempre un personaje maléfico.
Hoy es un personaje patético.
Su intentona de retomar el poder en Sinaloa acabó en ridículo.
Ahora se ve solo, acusado allá y acosado acá.
Aunque el limbo ya no existe, el tal Rocha está en un limbo político, siendo que en otra parte debería estar.
Mientras siga detentando el cargo de gobernador, mientras permanezca en libertad, proyectará una nota de desprestigio sobre el gobierno de la Presidenta Sheinbaum.
Dará idea de que una fuerza superior a la mandataria lo protege y salva de la extradición o de la cárcel.
En efecto, Rocha es contlapache de AMLO, quien a su vez se mostró en diversas formas amigocho de los malosos sinaloenses.
Los saludaba en la persona de la madre y abuela de los capos, a quienes trataba con respeto y amparaba en nombre del bien de Sinaloa y de la nación.
Los vínculos de Rocha con el narco son sobradamente conocidos, tanto en su estado como en la 4T.
De no ser por el apoyo que de la delincuencia recibió, no habría llegado a ser gobernador.
El asesinato de Melesio Cuén ha de pesar sobre su conciencia, si es que alguna tiene.
En medio de ese pudridero, de esa absoluta descomposición moral, la Presidenta debe probar que lo es.
Para eso ha de usar escoba, no paraguas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).