De aquel Andy presidenciable...
El precipicio político al que ha caído Andy López Beltrán es un raro triunfo de la sociedad mexicana frente al gobierno autoritario.
Nos hemos acostumbrado a que los morenistas que cometen delitos siempre salen impunes de la acción de la justicia y nunca pagan costos electorales por sus tropelías.
No hay escándalo que les pegue ni a ellos ni a su partido.
Frente a esta abrumadora impunidad judicial y política, lo de Andy representa una luz de esperanza de que no todo está perdido para un México que se niega a ceder en los ideales de honestidad y democracia.
Hace apenas tres años, Andy López Beltrán era el ungido para ser el candidato presidencial de Morena en el 2030.
El plan de su padre, el presidente López Obrador , era Claudia primero y Andy después.
Se presentaba como el privilegiado interlocutor del gobierno de su papá ante grandes empresarios y autoridades extranjeras.
Recorría el país operando y había logrado colocar a sus amigos en puestos clave desde donde repartía contratos y presupuestos.
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