Felo Jiménez: El oro de las cicatrices
Hacia un país antifrágil: salir más fuerte desde el quiebre Hay una generación de venezolanos que no sabe lo que es salir a la calle sin mirar hacia atrás.
Que no conoce la libertad de opinar sin calcular las consecuencias.
Que creció sin poder imaginarse comprando un carro, consiguiendo una casa propia o simplemente planificando el año siguiente con alguna certeza de que los planes tendrían sentido.
No es su culpa.
El país de hoy es lo único que conocen.
Y cuando uno trata de explicarles cómo era Venezuela antes, no hay incredulidad en sus ojos.
Hay algo más doloroso: la incapacidad de imaginarlo.
No porque sea difícil de entender sino porque nunca tuvieron un referente real.
No vivieron otra cosa.
Y ya se sabe que lo que no se ha vivido es difícil de imaginar.
Quiero ser claro en algo.
No estoy hablando de volver a esa Venezuela.
Ese país tenía sus propios problemas, desigualdad, corrupción, instituciones débiles, una dependencia del petróleo que nunca se resolvió bien.
Nadie debería idealizarla.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lapatilla.com — el contenido pertenece a La Patilla.