A 85 años de la gloria: El día que Los Héroes del 41 se coronaron Campeones de la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur
LA HABANA, 22 de octubre de 1941.- El tricolor venezolano ondeó en aquella jornada más alto y glorioso que nunca en el firmamento deportivo.
En una demostración de coraje, técnica y mística inquebrantables, la Selección de Venezuela conquistó aquella tarde los laureles de la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur , tras derrotar con pizarra de 3-1 a los experimentados bicampeones mundiales de Cuba, en un Estadio Tropical colmado por treinta mil fanáticos que presenciaron lo que parecía una proeza inalcanzable.
Ambas escuadras habían llegado a ese compromiso definitivo con un balance idéntico de siete victorias y una derrota.
Cuba, que había arribado invicta al cierre del calendario regular, vio frenada su racha el día anterior ante el empuje criollo, lo que forzó ese choque extra de vida o muerte.
Aquel día, el conjunto dirigido por Manuel Malpica demostró que no había imposibles para el pundonor nacional, doblegando consecutivamente en su propio patio a la considerada «invencible» maquinaria antillana.
El «Chino» Canónico exhibe el Trofeo (Foto tomada del libro «Oro y Glorias del Béisbol Venezolano», del General José Antero Núñez y Alfredo Méndez) EL CAMINO A LA GLORIA INNING POR INNING Primer Inning: La embestida tricolor La ofensiva venezolana atacó temprano y sin contemplaciones al as del pitcheo cubano, Conrado Marrero.
El zurdo José Pérez Colmenares abrió la batería negociando cuatro bolas malas consecutivas para instalarse en la inicial.
Tras un out de Luis Romero Petit con foul fly a la tercera base, Héctor Benítez viajó gratis por otro boleto, avanzando Pérez a la intermedia.
Con dos corredores en las almohadillas, el «Comisario» Jesús Manuel Ramos disparó un soberbio cañonazo al left-center que impulsó al hogar a Pérez y a Benítez.
En la jugada, Ramos logró anclar en la tercera base gracias a un error del patrullero cubano «Guajiro» Rodríguez.
Segundos después, anotó amparado en un soberbio «tubeyote» de José Antonio Casanova a lo más profundo del hueco entre el jardín central y el izquierdo, colocando un tempranero e impensable 3-0.
Julio Bracho siguió con roletazo al camarero para el segundo out por la vía 43, moviendo a Casanova a la antesala.
La entrada concluyó cuando Dalmiro Finol conectó un enorme batazo al jardín izquierdo que fue dominado con una sensacional atrapada por Charles Pérez.
Del Segundo al Sexto Inning: Duelo de titanes y defensa de leyenda Tras el incierto comienzo, el «Guajiro» Marrero apretó el brazo y recuperó el aplomo que lo caracterizaba como el orgullo de Sagua, amarrando los bates venezolanos y permitiendo apenas dos inatrapables aislados en el sexto capítulo, los cuales no trajeron consecuencias para el marcador.
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