Dr. Marcos Sabino, premio Lorenzo Mendoza Fleury, por Rafael A. Sanabria M.
Hay vidas que se articulan en torno a un diálogo íntimo con lo imperceptible.
Para el verdadero hombre de ciencia, la materia no es un catálogo inerte de compuestos ni un repertorio de leyes utilitarias, sino un lenguaje secreto que aguarda ser interpretado para el servicio de la humanidad.
La distinción concedida al Dr.
Marcos Sabino con el Premio Lorenzo Mendoza Fleury en el área de Química –otorgado por la Fundación Empresas Polar– trasciende con creces el marco del reconocimiento institucional.
Se trata de un acto de justicia poética e intelectual que consagra una de las trayectorias más fecundas, rigurosas y luminosas de la investigación contemporánea en Venezuela.
Orgullo indiscutible de nuestra patria chica, el Dr.
Marcos Sabino lleva en sus raíces el sello inconfundible del pueblo de El Consejo, en el Municipio José Rafael Revenga del Estado Aragua.
Es desde esta franja nutricia del Valle de Aragua –semillero de hombres y mujeres de elevada valía intelectual y humana– de donde emerge su temple académico.
Su logro consagra de nuevo a nuestra geografía municipal como un suelo fértil donde la constancia y el talento florece para dar frutos de proyección nacional e internacional.
A lo largo de su prolífica vida académica en los laboratorios y aulas de la Universidad Simón Bolívar (USB), el Dr.
Sabino ha dedicado su genio a la ingeniería de materiales y, de manera muy especial, a la física y química de los polímeros biodegradables.
En un tiempo histórico signado por la crisis ecológica y el exceso de residuos no degradables, la investigación del Dr.
Sabino cobra una dimensión casi profética.
Comprender las intrincadas estructuras macromoleculares para rediseñarlas en consonancia con los ciclos biológicos de la Tierra no es un mero ejercicio de solvencia técnica; es un imperativo ético.
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