Miguel Méndez Rodulfo: Reconstruir Vargas
Este gran terremoto y la posibilidad real de que una nueva gobernabilidad, promovida y auspiciada por María Corina Machado, se inicie el próximo año en Venezuela, debe ser la oportunidad histórica para dar un enorme salto cuántico, que nos lleve a concebir y hacer las cosas en grande, como se merece nuestro país; de demostrar nuestra visión planificadora, competencias profesionales, capacidades gerenciales, sacrificio por el país y voluntad política enfocada en la grandeza de Venezuela.
Así, convertir una gran tragedia en una gran oportunidad, pasa en primer lugar por planificar muy bien lo que vamos a hacer.
El asunto va mucho más allá de reconstruir Vargas, que hay que hacerlo por supuesto, sino en repensar el país, no como un ejercicio genérico sino particular, enfocándonos en este caso en la región capital y en las regiones central y oriental, identificando mecanismos de complementariedad de manera que el país gane.
Este proceso planificador debe comenzar con la formulación y el diseño de los Lineamientos de Ordenación y Desarrollo del Territorio, de estas regiones (las cuales responden a cuencas hidrográficas), identificando sus particularidades: relieve, tipo y estructura del suelo, clima, recursos hídricos, vocación del territorio, continuos y dinámicas territoriales, tendencias poblacionales, riesgos, nuevas posibilidades que abre la tecnología considerando el terreno y la geografía, etc.
Sobre esa base física, se deben desarrollar ordenadamente actividades económicas, sociales, ambientales, de defensa y seguridad, de mitigación de riesgos, etc.
Asumir el territorio con una concepción integral, permite un análisis más profundo que va a revelar muchos aspectos que se podrían pasar por alto, que no son evidentes, ni se observan a simple vista y que obviarlos le costaría al país perder grandes oportunidades.
Este análisis puede revelarnos cosas muy interesantes, como por ejemplo, que el principal aeropuerto del país y el puerto más importante de la Región Capital están ubicados en una misma zona crítica así como vulnerable, y que se encuentran muy cercanos el uno del otro; además, que su acceso es por una autopista que ya ha estado comprometida seriamente por tiempo considerable.
Todo esto indica claramente que hay que minimizar riesgos.
Entonces, la opción de mudar el puerto a la zona de Barlovento y conectarlo mediante vías férreas de transporte de carga y de pasajeros, a la vez que de buena vialidad de interconexión para el tráfico de gandolas, y vehículos, es una muy buena solución que además libera un gran espacio público con grandes posibilidades para construir un estratégico puerto de cruceros y un magnífico centro cívico-recreativo para la ciudad, por solo nombrar dos utilidades.
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