¿Para esto fue que entrené natación todos estos años?, por Reuben Morales
X: @ReubenMoralesya Mi mamá y mi tía viven en Luisiana, Estados Unidos, y de la casa de mi tía a la de mi mamá solo hay dos cuadras, así como dos maneras de llegar: o por la acera de la calle o bordeando una idílica y calmada laguna que tiene patos, tortugas y aguas que reflejan el vecindario cual si fuese un espejo.
Y como amante del agua que soy, decidí irme por la segunda para así llevar unas golosinas venezolanas a casa de mi mamá mientras iba contemplando la relajante laguna.
Sin embargo, cuando me faltaban como cien metros para llegar a casa de mi mamá, de un patio salieron a perseguirme un pastor alemán negro y un pit bull.
Al ver que el pit bull tenía más músculos que yo, además de una quijada de anaconda comiendo elefante, me emocioné.
Jamás pensé que un cuarentón calvo, orejón, sin nalgas y con golosinas en el bolsillo sería todo un plato Michelin para alguien.
De inmediato volteé, vi que no había dónde esconderme o encaramarme y no me tocó sino echarme a la laguna con todo y ropa para evitar ser el filet miñón de estos perros.
Fue cuando me di cuenta de que no era ninguna laguna idílica y apacible, sino un vulgar estanque donde los patos y las tortugas mean.
Ahora la amenaza era otra. ¿Me intoxicaría con el agua? ¿Me mordería una tortuga? ¿Una culebra? ¿Un caimán? O pasaría lo más catastrófico y desgarrador: se me mojaría el teléfono por dentro.
Pero nada de eso pasó.
Lamentablemente pasó algo muchísimo más triste y que no me esperaba.
Cuando la dueña guardó a los perros, salí del estanque y sentí que me faltaba un zapato. ¡Una de las Crocs que tienen diecinueve años conmigo! Diecinueve años en donde siempre le fui fiel y leal, cuidándola, amándola y defendiéndola, solo para saber que en todo este tiempo ella solo aprendió una sola cosa.
Que, si a tu dueño lo atacan unos perros, bótalo y sálvate tú.
Entonces salí del estanque y así seguí a casa de mi mamá, mojado como un trapito de cocina… y oliendo como uno.
Recuerdo que apenas entré y les conté lo que me había pasado, mi abuela me dijo: «Cuando te ataquen unos perros, quédate quieto y velos a los ojos».
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en talcualdigital.com — el contenido pertenece a TalCual.