sábado, 10 de octubre de 2026 MediosSobre🌓
🇻🇪 VE ▾
ÚLTIMA HORA
› Así funciona ViVeTool, la herramienta gratuita que permite activar funciones ocultas de Windows› Rick Scott: Faltan cosas por hacer en Venezuela› Javier Oropeza, perseguido por hacerlo bien, por Alexander Cambero› Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel› María y Venezuela, el reencuentro› Convenciones colectivas, tablas salariales y aguinaldos de 500 dólares será la exigencia del sector educación en su movilización hasta Miraflores› Resident Evil: Noche cero, terror y absurdo con sello de autor› Netflix: ¿cuáles fueron las series y películas más vistas esta semana en Venezuela?› El ciudadano que no aparece en las estadísticas digitales, por Roney Lima do Nascimento› El sentido como trinchera. Victor Frankl frente al autoritarismo en Venezuela› Así funciona ViVeTool, la herramienta gratuita que permite activar funciones ocultas de Windows› Rick Scott: Faltan cosas por hacer en Venezuela› Javier Oropeza, perseguido por hacerlo bien, por Alexander Cambero› Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel› María y Venezuela, el reencuentro› Convenciones colectivas, tablas salariales y aguinaldos de 500 dólares será la exigencia del sector educación en su movilización hasta Miraflores› Resident Evil: Noche cero, terror y absurdo con sello de autor› Netflix: ¿cuáles fueron las series y películas más vistas esta semana en Venezuela?› El ciudadano que no aparece en las estadísticas digitales, por Roney Lima do Nascimento› El sentido como trinchera. Victor Frankl frente al autoritarismo en Venezuela
Últimas

Cepillar la historia a contrapelo

El Carabobeño ·
Cepillar la historia a contrapelo

Venezuela ha demostrado tener esos destellos de dignidad colectiva, momentos donde la ciudadanía, a fuerza de coraje y organización, ha interrumpido el guion de la tiranía

" Peinar el futuro a contrapelo es el acto rebelde de quien busca la justicia en lugar de la simple evolución cronológica"

​Esperábamos, luego de casi tres décadas de oprobiosa tiranía, un apoyo internacional que nos permitiese transitar hacia la democracia. Lamentablemente, la correlación de intereses globales no sacó a Maduro del poder para restituir ese merecido anhelo. Podemos entender que los países no tengan amigos sino intereses, pero esto nos lleva a un viejo adagio: salimos de Guatemala para entrar a Guatepeor.

​El filósofo Walter Benjamin dejó una advertencia que hoy, en la penumbra de la realidad venezolana, resuena con una urgencia ensordecedora: la historia oficial siempre la escriben los vencedores, un desfile triunfal que marcha indolente sobre los cuerpos y las vidas de los caídos. Para Benjamin, el único acto de justicia histórica frente a la opresión consiste en "cepillar la historia a contrapelo"; es decir, arrebatarle el monopolio de la narrativa al poder y rescatar la verdad desde la mirada de los temporalmente postergados. Significa mirar la realidad, el pasado o el futuro desde la perspectiva de los vencidos, cuestionando el relato oficial, la inercia del progreso y el optimismo ingenuo. Cepillar el porvenir a contrapelo es negarse a aceptar que el futuro ya está escrito por los que tienen el poder. Cepillar el porvenir a contrapelo nos obliga a ver las grietas, las contradicciones y los peligros que esconde la promesa de un mañana perfecto.

​Hoy, cuando el entramado de continuidad autoritaria pretende atornillarse definitivamente en las estructuras del Estado, la tentación del fatalismo es el enemigo a vencer. El régimen apuesta a la desafección, al cansancio, a la institucionalización de la desesperanza y a la normalización de lo anormal. Quieren convencernos de que el proceso histórico está cerrado, que su hegemonía es irreversible y que a los ciudadanos solo nos queda el papel de espectadores pasivos de nuestra propia tragedia.

Sin embargo, aceptar esa premisa sería concederles la victoria definitiva. Escribir la historia contemporánea desde el espacio de la ciudadanía no es redactar un memorial de agravios ni un lamento estéril, sino un acto de rebeldía epistemológica y moral.

​La verdadera historia de estos años no se encuentra en las sentencias de los tribunales exprés, ni en la retórica vacía de las peroratas del Rodrigato. La historia viva, la que late y resiste, se escribe en la intrahistoria de nuestro pueblo: en la madre que fragmenta su alma para despedir a sus hijos en la diáspora, en el trabajador que sostiene con dignidad lo poco que queda en pie, el médico que opera a la luz de un candil, y en las redes de la sociedad civil y los movimientos independientes que se niegan a dejar morir el tejido social.

Leer la noticia completa en El Carabobeño ›

5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.

Más de El Carabobeño

Ver todo ›

Más en Últimas

Ver todo ›