Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel
Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel El contraste entre la narrativa macroeconómica y la vida cotidiana en Venezuela alcanza en 2026 un punto crítico de divergencia.
Mientras los agregados estadísticos muestran un crecimiento estimado del Producto Interno Bruto (PIB) de entre el 6,5% y el 8,0%, impulsado por la flexibilización de licencias y la dinámica petrolera, en las calles el impacto de esta expansión se percibe fragmentado y desigual.
Existe una desconexión estructural entre el repunte del PIB petrolero y la economía real del ciudadano.
Un crecimiento centrado predominantemente en el sector primario extractivo y servicios focalizados no se traduce en bienestar generalizado si carece de mecanismos efectivos de transmisión hacia el empleo formal, el crédito bancario y la recuperación del salario real.
1.
La radiografía socioeconómica: La brecha en cifras y la ilusión de la burbuja Las mediciones de estratificación socioeconómica y consumo desarrolladas por firmas consultoras como Ecoanalítica y Datanálisis, alineadas con los diagnósticos de la Encuesta de Condiciones de Vida de la Universidad Católica Andrés Bello (Encovi – UCAB), exponen con claridad la anatomía social del país: La cúspide de la pirámide (Estratos A, B y C+ – 15% a 18%): Representa entre 4 y 5 millones de personas a nivel nacional.
Es el único segmento con capacidad de ahorro, ingresos holgados en divisas, acceso a capital o financiamiento transfronterizo y liquidez para operar en el mercado de bienes de alto valor o transacciones de contado.
El segmento premium («La Burbuja» – 6% a 8%): Dentro del grupo anterior, apenas entre un 6% y un 8% de la población percibe ingresos superiores a los 1.000 dólares mensuales, concentrando la mayor parte del consumo ejecutivo, bienes de lujo, restauración exclusiva y servicios dolarizados de alta gama.
La base vulnerable (Estratos C-, D y E – 82% a 85%): Agrupa a la inmensa mayoría de la población en situación de vulnerabilidad o pobreza multidimensional.
Cerca del 70% de las familias venezolanas percibe ingresos por debajo de los 300 dólares mensuales, una cifra que contrasta severamente con el costo real de la vida.
2.
El costo de la vida y el abismo de la Canasta Alimentaria El diagnóstico de la realidad cotidiana queda reflejado en las mediciones del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM): El costo real de comer: Para agosto de 2026, la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) se ubicó en US$ 755,36 (Bs.
581.625,07), tras haber registrado fluctuaciones en los meses previos entre US$ 741,41 y US$ 785,00.
El abismo salarial: El salario mínimo de base (Bs.
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