sábado, 10 de octubre de 2026 MediosSobre🌓
🇻🇪 VE ▾
ÚLTIMA HORA
› Así funciona ViVeTool, la herramienta gratuita que permite activar funciones ocultas de Windows› Rick Scott: Faltan cosas por hacer en Venezuela› Javier Oropeza, perseguido por hacerlo bien, por Alexander Cambero› Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel› María y Venezuela, el reencuentro› Convenciones colectivas, tablas salariales y aguinaldos de 500 dólares será la exigencia del sector educación en su movilización hasta Miraflores› Resident Evil: Noche cero, terror y absurdo con sello de autor› Netflix: ¿cuáles fueron las series y películas más vistas esta semana en Venezuela?› El ciudadano que no aparece en las estadísticas digitales, por Roney Lima do Nascimento› El sentido como trinchera. Victor Frankl frente al autoritarismo en Venezuela› Así funciona ViVeTool, la herramienta gratuita que permite activar funciones ocultas de Windows› Rick Scott: Faltan cosas por hacer en Venezuela› Javier Oropeza, perseguido por hacerlo bien, por Alexander Cambero› Macroeconomía en ascenso, bolsillos en crisis, por Carlos Torrealba Rangel› María y Venezuela, el reencuentro› Convenciones colectivas, tablas salariales y aguinaldos de 500 dólares será la exigencia del sector educación en su movilización hasta Miraflores› Resident Evil: Noche cero, terror y absurdo con sello de autor› Netflix: ¿cuáles fueron las series y películas más vistas esta semana en Venezuela?› El ciudadano que no aparece en las estadísticas digitales, por Roney Lima do Nascimento› El sentido como trinchera. Victor Frankl frente al autoritarismo en Venezuela
Últimas

Venezuela cabe en un bombón con sello García Nevett Chocolatier

El Nacional ·
Venezuela cabe en un bombón con sello García Nevett Chocolatier

Hacer buen chocolate fuera de Venezuela no significa dejar de ser venezolano. Isabel y Susana García Nevett lo prueban con las manos manchadas de cacao, en un local de fachada discreta sobre la 57th Avenue de South Miami.

Allí, entre vitrinas y el aroma tibio del chocolate recién templado, dos apellidos que nadie reconoce todavía en Venezuela acaban de posicionarse entre los más celebrados de la bombonería estadounidense.

USA Today las ubicó en el segundo lugar de su ranking 10Best de mejores chocolaterías artesanales del país, un peldaño arriba del tercer puesto de una edición anterior, la única tienda de Florida en la lista.

Esta bombonería artesanal toma la memoria como materia prima, la somete a técnica y la ofrece a un público estadounidense que primero se detiene por el sabor y, después, pregunta de dónde viene esa historia.

Isabel habla con mesura, sin estridencias, como si fuese experta en la redacción de crónicas gastronómicas; Susana, con precisión, como si trazara los planos que forjaron su carrera.

Juntas construyeron algo que no cabe del todo en la palabra "negocio": una traducción, bombón a bombón, de lo que significó crecer en un país que come chocolate fino sin saber que lo es.

Susana e Isabel nacieron y se criaron en Caracas. Susana se interesó por la cocina desde niña, estudió en Le Cordon Bleu de París y ejerció después como arquitecta. Isabel tomó otro camino. Ciencias Políticas en Inglaterra, donde comenzó a cocinar por necesidad y terminó enamorándose de la gastronomía. De vuelta en Venezuela trabajó como periodista El Universal y también fue columnista de El Nacional antes de que el chocolate le cambiara el rumbo.

En la casa de los García Nevett no existía un ritual formal alrededor del cacao, aunque como en casi toda familia venezolana el chocolate se comía a diario.

"Somos un país productor de cacao, pero también uno de los primeros en elaborar chocolate en el país donde se cultiva", explica.

El primer bombón de Susana nació de la nostalgia, de la recuperación de una sensación. Fue un caramelo crujiente de miel bañado en chocolate oscuro. En 2009 unieron sus caminos para fundar Latitud 10 , su primer proyecto de chocolate en Caracas. Era pequeño, contenía la semilla de lo que vendrá después: chocolate fino, elaboración artesanal, atención al empaque y una relación cercana con sabores reconocibles para el paladar venezolano.

Susana se mudó a Miami en 2010, de manera inesperada, con su familia. Isabel llegó dos años después. Fueron decisiones personales, dicen, aunque también marcadas por la situación política y económica del país.

Isabel continuó Latitud 10 en solitario tras la partida de su hermana, hasta que en 2012 se reunió con Susana en Miami para levantar Cacao Art, su primera marca en suelo estadounidense.

No llegaron con una fábrica, estructura formal ni una escuela de negocios detrás. Comenzaron produciendo en la cocina doméstica de Susana y vendiendo en mercados y ferias; la primera oportunidad comercial llegó en 2016. Ninguna tenía formación empresarial.

Leer la noticia completa en El Nacional ›

5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.

Más de El Nacional

Ver todo ›

Más en Últimas

Ver todo ›