¿Quién es la prioridad?
Ala luz del proceso de diálogo nacional entre el Gobierno Bolivariano y el Parlamento en funciones, y un grupo de exdiputadas y diputado vencidos en el 2020, el país asiste a un contraste ético e ideológico insoslayable.
Por un lado, la agenda definida por los poderes legítimos del Estado coloca en el centro la reconstrucción del hábitat, la edificación de nuevas viviendas y la restauración del sistema educativo nacional.
Por el otro, la vocería sobreviviente del extinto parlamento de 2015 persiste en un libreto abstraído de la realidad material del pueblo, supeditando cualquier acuerdo a la retórica de la “restitución institucional”, que en la praxis no es otra cosa que la exigencia perentoria de un calendario electoral a la medida de sus aspiraciones de poder.
Cuando el Parlamento y el Ejecutivo priorizan la construcción de viviendas, escuelas, reconstruir el aeropuerto de Maiquetía y otras edificaciones, tanto en La Guaira como en Caracas.
Garantizar el derecho a la educación y a la vivienda no solo restituye la dignidad de las familias, sino que fortalece las bases de la paz interna.
Un país con escuelas abiertas y familias protegidas es un país impenetrable a las estrategias de desestabilización híbrida.
Bajo la premisa falsamente académica de la “restitución institucional”, la oposición tutelada por EEUU intenta maquillar su único objetivo: la redistribución del poder político y la convocatoria de elecciones bajo condiciones impuestas desde el exterior.
Para los operadores del proyecto transnacional en Venezuela, la emergencia social, el deterioro del hábitat provocado por el mismo bloqueo que ellos promovieron y las necesidades urgentes de la juventud no figuran en la lista de urgencias.
Su prioridad es la cuota de poder, la validación internacional de sus tutores hegemónicos y la reapertura del modelo de desmantelamiento del Estado.
Desde este procedimentalismo vacío que antepone las formas electorales a la supervivencia material del pueblo, ha sido históricamente la herramienta predilecta del neocolonialismo.
Se exige una “democracia formal” mientras se asfixia económicamente a la población para forzar un cambio de régimen.
“Dime tus intereses y te diré tus prioridades”.
Quienes miran al pueblo venezolano ven familias que requieren escuelas equipadas para sus hijos y techos para los que perdieron todo con el doble terremoto.
Quienes miran hacia el Norte solo ven, presupuestos tutelados y la oportunidad geopolítica de entregar nuestros recursos soberanos al capital transnacional.
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