Nuevo sistema nacional electoral: Partida de nacimiento de una nueva democracia, por José Ignacio Moreno León
Como es sabido, Venezuela se encuentra en pleno desarrollo de un programa de transición tutelada que conduce el Gobierno de los Estados Unidos, mediante tres etapas: una primera de estabilización, orientada a evitar el colapso institucional, económico y de seguridad; una segunda de recuperación institucional y nacional, como comienzo del proceso de reconstrucción del Estado venezolano; y una tercera de transición política y reconciliación, considerada decisiva para pasar de una institucionalidad tutelada a un gobierno democrático con legitimidad de origen.
Seis meses han transcurrido desde el inicio de esta transición tutelada, con resultados que, en algunos ámbitos, como el económico, han sido objeto de importantes cuestionamientos.
Ahora, con la mesa de negociación, se aspira a acelerar el cumplimiento de los objetivos planteados, especialmente en materia de rescate de las libertades públicas, reconstrucción del Poder Judicial y recuperación democrática.
Pero no se trata solamente de recuperar la democracia.
La profunda crisis institucional que se ha generado en el país pone de manifiesto la necesidad de construir una nueva democracia, y ese debe ser uno de los objetivos prioritarios de un Nuevo Sistema Nacional Electoral, concebido como la partida de nacimiento de esa nueva democracia venezolana.
Este nuevo sistema electoral debe concebirse bajo la premisa de que la calidad de una democracia depende, en buena medida, de la calidad de su sistema electoral, y entendiendo igualmente que las reglas electorales influyen decisivamente en la representación, la gobernabilidad y la confianza pública en las instituciones.
Por ello, Venezuela enfrenta hoy una urgencia histórica: configurar un sistema electoral confiable que permita garantizar una democracia real, recuperar la estabilidad política y contribuir a la sólida reconstrucción institucional del país.
Debe entenderse que el derecho al voto, por sí solo, no es suficiente.
Lo decisivo es que todo el proceso electoral —antes, durante y después de la elección— sea libre, transparente, competitivo, verificable y sometido a controles independientes y efectivos.
Como características fundamentales, el Nuevo Sistema Nacional Electoral debe estar presidido por un Consejo Nacional Electoral (CNE) como autoridad electoral verdaderamente independiente, profesional y completamente autónoma del Gobierno y de cualquier partido político.
Debe, además, disponer de un Registro Electoral íntegro, actualizado y auditable, abierto a la verificación ciudadana y técnica, de manera que todos los actores puedan tener confianza en la autenticidad del padrón electoral.
El sistema debe garantizar el sufragio universal, libre y secreto, sin persecución política, exclusiones arbitrarias ni inhabilitaciones discrecionales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lapatilla.com — el contenido pertenece a La Patilla.