Las grietas invisibles de la infancia y la importancia de la salud mental luego del doble terremoto en Venezuela
Cuando las réplicas ceden y el polvo termina de asentarse, el conteo de los daños suele medirse en estructuras caídas, postes derribados y balances materiales . Sin embargo, para la población infantil venezolana, el verdadero impacto del doble terremoto del 24 de junio no se detuvo cuando la tierra dejó de temblar.
Mientras las comunidades intentan reconstruir su rutina entre ruinas y refugios temporales, miles de niños y niñas atraviesan una crisis silenciosa, profunda y de alcance duradero : la desestabilización emocional, el miedo constante y la pérdida de sus espacios de seguridad.
Para la infancia, la pérdida de un hogar, la muerte o la desaparición de seres queridos y el temor a las réplicas resquebrajan las bases de su seguridad interna.
Esta herida emocional tiene un rostro medible y parece quedar oculta en el balance general de víctimas y detrás de las cifras globales de daños materiales, aunque existe un impacto diferenciado en la niñez que exige ser visibilizado con urgencia para dimensionar la escala real de la atención prioritaria que se requiere.
Así lo confirman los datos recopilados por Cecodap y la Agencia PANA en su segundo informe de actualización, que logran ponerle números a este quiebre al documentar al menos 1.405 casos individualizados de niños, niñas y adolescentes afectados directamente por los sismos. Esta cifra —que representa solo la superficie de la emergencia— se desglosa en 437 heridos (31,10% del total), 273 desaparecidos (19,43%), 233 desplazados junto a sus familias (16,58%) y 221 fallecidos (15,73%), además de 187 rescatados con vida, 32 separados de su núcleo familiar y 22 evacuados.
Lejos de ser un inventario definitivo, el director general de Cecodap, Carlos Trapani, aclara que este registro representa apenas una fotografía parcial y en constante movimiento. Por ello, sostiene que estas cifras no deben interpretarse como el techo de la tragedia, sino como el piso de la documentación que alcanza a visibilizar la magnitud de la crisis en la infancia.
La gravedad de este subregistro resulta aún más alarmante al observar que la franja comprendida entre los 0 y 11 años de edad es la más golpeada, concentrando el mayor número de fallecidos y desaparecidos con un total de 494 casos confirmados en ese rango de primera infancia y niñez.
Frente a esta realidad, las organizaciones del sistema de protección han advertido sobre la respuesta institucional. En primer lugar, Cecodap denuncia una invisibilización sistemática de los niños en el discurso de la alta vocería gubernamental, cuya narrativa se ha enfocado de manera casi exclusiva en balances cuantitativos de infraestructura, toneladas de escombros y metros cúbicos de escombros removidos. Al marginar la salud mental y la protección integral infantil de la agenda pública prioritaria, la acción estatal deja desamparadas las necesidades psicológicas y emocionales más urgentes de la población más vulnerable.
A esta omisión del discurso oficial se suma la evolución misma de la contingencia en las zonas afectadas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.