Israel y el giro pragmático en Caracas, por Samuel J. Pérez Hermida
Correo: [email protected] El pasado domingo 9 de agosto, el rabino principal de la Asociación Israelita de Venezuela, Isaac Cohen, le entregó a Félix Plasencia, canciller venezolano, una carta dirigida a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en la que se solicita el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con el Estado de Israel.
La misiva, cuyo propósito manifiesto es atender adecuadamente las necesidades de la comunidad judía en Venezuela e impulsar la cooperación bilateral, representa un hito geopolítico tras casi dos décadas de distanciamiento, que tiene como catalizador visible la reciente cooperación técnica enviada por Tel Aviv a través de las Fuerzas de Defensa de Israel, luego del doble terremoto que azotó a nuestro país el 24 de junio.
Evidentemente, si dicha solicitud es procesada favorablemente por el gobierno encargado de Venezuela, popularmente conocido como «el Rodrigato», tal y como lo sugieren las primeras respuestas oficiales, caracterizadas por una actitud receptiva y por gestos de apertura diplomática, estaríamos ante un indicio adicional del quiebre ideológico a lo interno del chavismo sobreviviente luego de la intervención estadounidense del pasado 3 de enero.
La política venezolana ha pasado de la diplomacia de micrófono de Chávez, luego continuada por Maduro, al actual pragmatismo de los hermanos Rodríguez.
Así, para comprender la magnitud de este acercamiento, es preciso hacer memoria, para contrastar la postura de la diplomacia venezolana actual con el precedente sentado en su momento por Hugo Chávez.
En enero de 2009, en el contexto de la Operación Plomo Fundido, ejecutada por las Fuerzas de Defensa de Israel en la Franja de Gaza, el gobierno chavista rompió tajantemente los nexos con Tel Aviv, expulsó de Venezuela a la delegación diplomática israelí y reconfiguró su política exterior en torno a un eje «antiimperialista» centrado en una estrecha alianza con Irán y la causa palestina.
Ahora, bajo la gestión encargada de Delcy Rodríguez, el marco ideológico ha cedido espacio al pragmatismo.
El recibimiento oficial y el agradecimiento público brindado a los equipos militares israelíes, luego de sus labores de rescate en La Guaira, marcaron una ruptura con la línea de rechazo automático del pasado. *Lea también: El protectorado invisible, por Jipson Briceño Domínguez El canal utilizado para el contacto de la semana pasada, un reconocido líder religioso de la comunidad judía local actuando directamente ante la Cancillería de Venezuela, puede ser entendido como un mecanismo de diplomacia blanda para medir la «temperatura política» sin asumir de inmediato los costos de un anuncio oficial directo.
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