Cómo Marcelo Mindlin se convirtió en el empresario que más apuesta en el gobierno de Milei
Unas noches atrás, en el centenario predio del Tattersall de Palermo, Marcelo Mindlin hizo de anfitrión en el festejo por los 100 años de Loma Negra , su última adquisición, luego de convertirse en accionista mayoritario en abril junto con los fondos Redwood y Moneda–Patria Investments.
La cementera se suma al resto de los negocios que el empresario construyó de forma acelerada a partir de 2016, cuando compró los activos de Petrobras en la Argentina y se afianzó en el sector energético.
“Loma Negra es una de las empresas más emblemáticas de la Argentina y protagonista del desarrollo del país.
Estamos comenzando una nueva etapa con nuevos accionistas.
La Argentina tiene casi US$150.000 millones de inversiones proyectadas bajo régimen RIGI y va a generar una enorme demanda de insumos estratégicos.
Los grandes proyectos de energía, de minería, de infraestructura van a necesitar cemento , y Loma Negra tiene escala, experiencia y la capacidad para acompañar esta demanda”, dijo Mindlin.
Con esa compra, el empresario de 62 años consolidó un lugar que ya venía ocupando: el de la figura que más anuncios de inversión hizo en los últimos dos años , casi todos de la mano de la energía.
Entre proyectos propios y participaciones societarias, comprometió inversiones directas e indirectas por unos US$15.000 millones.
Nacido el 19 de enero de 1964 en La Carlota, un pueblo agrícola del sur cordobés, Mindlin construyó su carrera lejos de esos orígenes.
Su historia empresarial no empezó en la energía, sino en los ladrillos.
En 1989, junto a Eduardo Elsztain, logró convencer al multimillonario George Soros de orientar parte de sus inversiones hacia la Argentina , en un país que todavía no figuraba en el radar de los grandes fondos.
De esa sociedad nació IRSA, que hoy controla, entre otros activos, Cresud —la mayor propietaria de campos del país—, el Banco Hipotecario, el hotel Llao Llao y los principales shoppings del país.
A mediados de 2003, Mindlin se separó de Elsztain.
Como parte del acuerdo de salida, se quedó con Dolphin —el fondo de inversión que ya existía dentro del grupo y que es el germen de lo que hoy es el Grupo Emes—, con el que empezó a jugar fuerte entre las empresas privatizadas , y cedió las acciones que conservaba en IRSA y sus controladas.
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