Boca juega como vive Arruabarrena: sin estridencias y con las ideas cada vez más claras
Boca volvió a ser un equipo serio, cada vez más identificado con la idea de su entrenador .
Y quizás esa sea hoy su mayor virtud: entiende qué pide cada partido y rara vez se aparta de ese plan .
Mostró aplomo y autoridad, peleó cuando hubo que pelear y construyó otro triunfo sólido, sin salirse del libreto ni dejarse arrastrar por un San Lorenzo que intentó llevar el trámite a la fricción.
El 2-0 tuvo bastante de esos triunfos a lo Bianchi, a lo Basile : sin estridencias, sin necesidad de pasar por arriba al rival, pero con la sensación de que Boca tenía el partido bajo control y que en algún momento iba a encontrar la diferencia.
Desde el principio quedó claro que los dos lo vivían distinto .
San Lorenzo, con todo el calor de un clásico: estadio lleno, telones, mosaicos y fuegos artificiales.
Necesitaba empujar desde afuera a un equipo que llegaba golpeado y que todavía intenta acomodarse con Ruben Darío Insua.
Boca llegaba desde otro lugar, con la confianza de un equipo que viene ganando, que sabe a qué juega y que ya mira también todo lo que tiene por delante.
Pero todo ese impulso inicial de San Lorenzo duró apenas un puñado de minutos .
Después empezaron a quedar expuestas las diferencias entre los dos equipos.
Rodrigo Auzmendi fue el primero en avisar con un cabezazo desviado.
Después, casi todo fue de Boca .
Y tampoco necesitó acelerar demasiado para dominar.
Incluso antes de que Manuel Insaurralde viera la roja a los 31 minutos del primer tiempo por una dura entrada contra Santiago Ascacibar, por momentos parecía jugar con uno más.
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