El equipo “clase B” aprobó y Boca sigue amigado con el gol, justo cuando más necesitará convertir
Kevin Zenón iba a ser titular ante Central Córdoba, pero se terminó yendo sobre el cierre del libro de pases al Atlas de México.
Es apenas el disparador del contexto con el que Boca afrontó el partido de este viernes, por la 9° fecha del torneo Clausura.
Como la prioridad que definió el club está enfocada en la Copa Sudamericana (la revancha del martes ante San Pablo, en Brasil), además de contratiempos generados por lesiones y estados febriles, la formación que se vio en la Bombonera tuvo mayoría de suplentes.
Y, en algunos casos, suplentes de suplentes.
Porque Zenón era un volante de recambio para Rodolfo Arruabarrena, pero jugadores como Angel Romero y Williams Alarcón aparecían bastante por detrás; Lautaro Blanco fue titular porque al juvenil Satas todavía le falta rodaje y Braida está lesionado.
Sebastián Villa, que volvió a la Ribera como un refuerzo “gana partidos”, está muy bajo, lo mismo que Pellegrino (perdió el puesto con el juvenil Herrera) y Nicolás Figal, que tuvo la doble responsabilidad de ser capitán.
Leandro Brey -que nunca pudo adueñarse del arco- contó con una nueva posibilidad de mostrarse ante el viaje a Colombia de Montero.
Era una oportunidad desde lo individual para varios, pero también desde lo colectivo para un equipo que arrancó la jornada al filo de los que se clasifican para los play-offs del certamen local.
En este contexto, el equipo “clase B” aprobó el examen con el 3-1 y Boca no sólo demostró que sigue amigado con el gol, sino que además abrió el abanico de variantes.
Se mantiene en carrera en todos los frentes (el Clausura, Tabla Anual, Copa Argentina y Copa Sudamericana) y se le vendrá el calendario más exigente, pero celebra que no sólo Merentiel, Flores o Ascacibar puedan festejar goles, sino que también puedan convertir Valencia, Romero, Belmonte.
Falta que Villa se siente en esa mesa, más allá del tanto anotado ante Recoleta en Paraguay.
Nadie hubiera imaginado que, antes de los 10 minutos, Boca iba a estar ganando por 2-0.
El primer ataque del Xeneize terminó en gol: una combinación entre Villa y Lautaro Blanco por la izquierda siguió con el centro rasante del lateral, un leve toque de Valencia (que arrastró las marcas al primer palo) y un zurdazo de primera de Angel Romero en posición de “9″.
Fueron 21 toques para llegar al gol, algo que Boca repitió en anotaciones anteriores del ciclo.
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